
El Juzgado de Familia de Bariloche calificó como violencia vicaria la negativa de un padre a firmar una autorización permanente para que su hijo pudiera viajar al exterior junto a su madre.
La jueza consideró que esa conducta constituyó una forma de presión ejercida sobre la mujer a través del niño y resolvió autorizar al menor a salir del país con su madre hasta que alcance la mayoría de edad, sin necesidad de gestionar un nuevo permiso para cada viaje.
Al analizar la conducta del padre, la jueza concluyó que condicionó la autorización al conflicto que mantenía con la madre y que, en los hechos, pretendía obligarla a solicitar un nuevo permiso cada vez que deseara viajar con el niño.
En la sentencia también se destacó que el hombre mantuvo su negativa incluso después de que la Unidad Procesal le informara que podía realizar el trámite de manera gratuita ante la Dirección Nacional de Migraciones y de que la madre se ofreciera a asumir todos los gastos.
La causa comenzó a principios de este año, cuando la mujer solicitó autorización judicial para viajar con su hijo a Chile, donde reside parte de su familia.
Explicó que el niño vive con ella desde la separación de la pareja, ocurrida en 2024, y que ambos cuentan con medidas de protección vigentes dictadas en el marco de un expediente por violencia familiar.
Además, señaló que el padre no mantiene contacto con el menor y que la falta de una autorización permanente la obligaba a depender de su voluntad cada vez que quisiera viajar.
En su primera presentación, el progenitor afirmó que nunca se había opuesto a los viajes y atribuyó la situación a una cuestión económica. Sostuvo que no podía afrontar el costo de una autorización otorgada por escribano.
Frente a ese planteo, la jueza le recordó que el trámite podía realizarse sin costo ante la Dirección Nacional de Migraciones y exhortó a ambas partes a completarlo por esa vía.
La madre consiguió un turno en ese organismo, informó que asumiría los gastos y comunicó al juzgado que el hombre asistió a la cita. Sin embargo, también notificó que volvió a negarse a firmar la autorización.
Posteriormente, el demandado modificó parcialmente su postura. Manifestó que no tenía objeciones a autorizar viajes específicos, pero rechazó otorgar un permiso permanente hasta la mayoría de edad del niño. Argumentó que las medidas de protección impedían el contacto con su hijo, lo que afectaba el vínculo paterno-filial y el ejercicio de la responsabilidad parental.
Ese argumento fue uno de los ejes del análisis judicial. La magistrada sostuvo que el planteo desconocía el carácter protector de las medidas vigentes y recordó que la Cámara de Apelaciones ya había establecido que cualquier discusión sobre una eventual revinculación debía tramitarse por los procesos correspondientes y no mediante este expediente.
Al analizar la conducta del padre, la jueza concluyó que condicionó la autorización al conflicto que mantenía con la madre y que, en los hechos, pretendía obligarla a solicitar un nuevo permiso cada vez que deseara viajar con el niño.
En ese contexto, afirmó en la sentencia que esa actitud "demuestra de este modo que la violencia vicaria no ha cesado".
La resolución incorporó expresamente el concepto de violencia vicaria como fundamento jurídico de la decisión.
La magistrada explicó que esta modalidad de violencia consiste en utilizar a los hijos u otros vínculos afectivos para dañar, controlar o ejercer presión sobre una mujer. En el caso, entendió que la negativa reiterada a otorgar una autorización permanente colocaba al niño en el centro del conflicto familiar y funcionaba como un mecanismo de coerción hacia la madre.
El fallo también tuvo en cuenta la opinión del menor. A pedido de la Defensoría de Menores, el niño fue entrevistado debido a que la autorización tendría vigencia hasta que cumpliera los 18 años. Durante esa audiencia manifestó su deseo de viajar con su madre para visitar a su familia en Chile.
El fallo destacó que los viajes familiares forman parte del derecho de los niños al descanso, la recreación, la vida familiar y el desarrollo integral. Asimismo, aclaró que la autorización otorgada no habilita un cambio de residencia, sino únicamente viajes temporales al exterior.
Con esos argumentos, resolvió autorizar al niño a salir del país junto a su madre hasta que alcance la mayoría de edad, sin permiso de radicación y sin necesidad de tramitar una nueva autorización para cada viaje.