Los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti desestimaron por inadmisibles los recursos extraordinarios interpuestos por las defensas y con ello dejaron firmes dos condenas a perpetuas por femicidio.
Uno de los casos corresponde al femicidio de Alicia Vallejos, ocurrido el 14 de agosto de 2016 en Florencio Varela. La joven, de 23 años, fue encontrada gravemente herida debajo de una cama en la vivienda que compartía con Mariano Rubén Fernández. Había recibido un disparo a quemarropa en la nuca y murió ese mismo día en el Hospital Mi Pueblo. El arma utilizada nunca fue encontrada. Fernández había escapado del lugar y fue detenido horas después en la casa de un familiar.
En noviembre de 2021, el Tribunal en lo Criminal N° 5 de Quilmes condenó por unanimidad a Fernández a prisión perpetua por homicidio agravado por el vínculo, por mediar violencia de género y por el empleo de un arma de fuego.
En noviembre de 2021, el Tribunal en lo Criminal N° 5 de Quilmes condenó por unanimidad a Fernández a prisión perpetua por homicidio agravado por el vínculo, por mediar violencia de género y por el empleo de un arma de fuego.
Durante el juicio se tuvo por acreditado que la relación estaba signada por el maltrato físico, la violencia y el sometimiento de la víctima. La sentencia fue posteriormente confirmada por la Sala III del Tribunal de Casación Penal bonaerense y, luego, por la Suprema Corte de Justicia de la provincia.
Según la investigación, Arnaldo Jaquet Pérez ingresó por la fuerza al domicilio donde se encontraba su pareja, la golpeó y le disparó en el pecho con un revólver calibre .38
El segundo expediente corresponde al homicidio de Rosalina Acosta Candia, ocurrido en una vivienda de la Villa 31. Según la investigación, Arnaldo Jaquet Pérez ingresó por la fuerza al domicilio donde se encontraba su pareja, la golpeó y le disparó en el pecho con un revólver calibre .38. Luego trasladó el cuerpo hasta el segundo piso del inmueble, donde lo dejó en el ingreso a la vivienda de una vecina, para posteriormente regresar a su domicilio y darse a la fuga.
En 2021, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 22 lo condenó a prisión perpetua por homicidio agravado por haber sido cometido mediando violencia de género y mediante el empleo de un arma de fuego, además de la tenencia no autorizada de un arma de guerra de uso civil condicional. La condena fue confirmada por la Cámara Nacional de Casación Penal.
Con las decisiones adoptadas ahora, la Corte Suprema rechazó las presentaciones de ambas defensas y dejaron firmes las condenas a prisión perpetua dictadas en los dos procesos.