El Poder Judicial de Corrientes presentó este miércoles Arandú, una nueva plataforma de inteligencia judicial elaborada por la Dirección General de Informática.
El presidente del STJ, Guillermo Horacio Semhan, estuvo acompañado por los ministros Luis Eduardo Rey Vázquez y Alejandro Alberto Chaín. Por Informática participaron el ingeniero Santiago Carniel, el licenciado José Luis Busto y el ingeniero Manuel Emmert.
El área de Estadística estuvo representada por Nicolás Osvaldo Mielnizuk Talavera, jefe de la Oficina de Estadística y Registro de Juicios Universales y de Acciones Colectivas.
La hoja de ruta prevé nuevas capacidades en 2026 y 2027: inteligencia relacional mediante grafos para analizar vínculos entre personas, expedientes y organismos; inteligencia territorial con mapas de calor; detección de patrones y anomalías con inteligencia artificial; y sistemas de seguimiento con alertas automáticas.
Arandú no reemplaza los sistemas en uso. Integra, en una capa analítica común, la información que ya producen IURIX, CRIMINIS, THEMIS y SIGEF: expedientes, actuaciones, audiencias y movimientos procesales.
La apuesta institucional es consolidar esa masa de registros en una base central y visualizarla de manera integral para planificar recursos, detectar demoras y comparar organismos de características similares.
Carniel describió como un avance central haber logrado “centralizar en tiempo real la información de todos los organismos del Poder Judicial en una base central”.
Según sostuvo, lo que se carga en los sistemas no debería quedar reducido a un uso operativo: debe convertirse en información “precisa, exacta y oportuna”. En esa línea, advirtió que sin datos consistentes “sólo hay percepción, suposición y discusión”.
El mismo funcionario puso el acento en la calidad del registro. Los usuarios y las dependencias son, en los hechos, los productores del dato. El próximo paso, según se planteó en la presentación, es la gobernanza de esa información: definir responsabilidades, criterios comunes, estándares de calidad y controles a lo largo de todo el ciclo de vida del dato.
“Cada dato que se carga hoy puede convertirse mañana en un indicador, una alerta o en el fundamento de una decisión institucional”, señaló.
Con esos insumos, la plataforma podrá construir indicadores de carga de trabajo, plazos, productividad y alertas.
Las autoridades judiciales esperan conocer con mayor precisión la carga real de cada organismo, identificar cuellos de botella, seguir la evolución de los procesos y disponer de métricas desagregadas por etapa procesal, además de tableros de nivel superior para el análisis estratégico.
Un eje del diseño es la soberanía del dato. Arandú trabaja con información alojada en los propios sistemas del Poder Judicial correntino, sin migrarla ni exponerla a terceros. La arquitectura es administrada por la institución y fue pensada a partir de las necesidades y la normativa provincial.
Desde Estadística, Mielnizuk Talavera respaldó la iniciativa y pidió extenderla “sin demora” a operadores y dependencias para que aprendan a medirse e instalen una cultura de datos. También propuso definir un estándar propio de homologación, en trabajo conjunto con Informática, para que los productos de información sean confiables.
La hoja de ruta prevé nuevas capacidades en 2026 y 2027: inteligencia relacional mediante grafos para analizar vínculos entre personas, expedientes y organismos; inteligencia territorial con mapas de calor; detección de patrones y anomalías con inteligencia artificial; y sistemas de seguimiento con alertas automáticas.