La Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería de Santa Rosa revocó el rechazo de una medida cautelar y ordenó al Estado provincial brindar de manera inmediata el tratamiento indicado a un paciente que padece psoriasis eritrodérmica severa, al considerar acreditados tanto la verosimilitud del derecho como el peligro en la demora.
El hombre promovió una acción de amparo al denunciar que el Ministerio de Salud provincial no le garantizaba el acceso al medicamento Secukinumab 300 mg, prescripto por los profesionales tratantes para atender un cuadro calificado como una emergencia dermatológica. Según expuso, carece de obra social y de recursos económicos para afrontar el costo del tratamiento.
En primera instancia se rechazó la cautelar con el argumento de que coincidía con el objeto principal del amparo y que una decisión favorable podía tornar abstracta la cuestión de fondo.
Sin embargo, al revisar el caso, el juez Guillermo Samuel Salas -actuación unipersonal- entendió que ese razonamiento no resultaba aplicable en este tipo de procesos. En ese sentido, señaló que en los amparos vinculados al derecho a la salud la eventual coincidencia entre la cautelar y la pretensión principal debe analizarse caso por caso y no constituye, por sí sola, un obstáculo para conceder la tutela urgente.
El Tribunal, por último, ponderó que el paciente refirió antecedentes de infarto agudo de miocardio, hipertensión arterial y diabetes, además del riesgo de infecciones, sepsis, deshidratación, alteraciones hidroelectrolíticas, insuficiencia cardíaca y falla multiorgánica en caso de demorarse el inicio del tratamiento.
La Cámara pampeana destacó que la documentación médica incorporada al expediente acredita que el actor presenta una psoriasis eritrodérmica severa, con compromiso de aproximadamente el 90% de la superficie corporal, considerada una emergencia dermatológica con riesgo de complicaciones graves e incluso potencialmente mortales.
El Tribunal, por último, ponderó que el paciente refirió antecedentes de infarto agudo de miocardio, hipertensión arterial y diabetes, además del riesgo de infecciones, sepsis, deshidratación, alteraciones hidroelectrolíticas, insuficiencia cardíaca y falla multiorgánica en caso de demorarse el inicio del tratamiento.