El viernes 13 de marzo de 2026 la Justicia porteña cerró una de las puertas más comentadas del ecosistema cripto. La jueza Susana Parada ordenó el bloqueo inmediato y total del acceso a Polymarket desde todo el territorio argentino. La plataforma, que muchos usaban como una especie de termómetro político y económico, pasó a ser tratada como lo que la fiscalía dice que siempre fue: una casa de apuestas sin permiso.
La discusión no se agota en un sitio web. Toca una pregunta que reguladores de varios continentes todavía no terminan de responder. Si alguien compra una "acción" que paga $1 USD si ocurre un evento y $0 si no ocurre, ¿está invirtiendo o está apostando? Para el juzgado porteño la respuesta fue bastante clara.
Para quienes siguen el juego online con criptomonedas, el fallo también es un recordatorio práctico: la habilitación en cada jurisdicción importa, y no es un detalle legal menor. BetFury es una de las plataformas de casino y apuestas con cripto que suelen aparecer en estas conversaciones, y antes de abrir una cuenta en cualquier servicio conviene revisar sus términos, las restricciones por país y las herramientas de juego responsable que ofrece. Quien ya hizo ese chequeo y quiere conocer la propuesta de BetFury puede entrar a la plataforma y regístrate aquí.
La resolución salió del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N.º 31 de la Ciudad de Buenos Aires. El Ministerio Público Fiscal porteño presentó la medida como la primera de este tipo en Latinoamérica y la calificó de hito regional. Otros medios la ubican en segundo lugar (hay reportes que mencionan una restricción previa en Colombia), así que el "primero" probablemente dependa de cómo se cuente.
Las medidas concretas del fallo
El texto no se quedó en una declaración de principios. Fue bastante operativo:
● Bloqueo de la plataforma y de todas sus variantes en todo el país.
● El Enacom quedó a cargo de ejecutar la medida a través de los proveedores de internet.
● Google y Apple recibieron la orden de eliminar y restringir las apps en Android e iOS, incluso para usuarios que ya estaban registrados en Argentina.
● La inclusión de "variantes", que apunta a los dominios espejo que aparecen apenas se cierra el original.
Ese último punto es el que más trabajo suele dar. Quien haya seguido bloqueos de sitios de juego en la región sabe que el dominio principal cae en días, pero los clones aparecen en horas. Así funciona.
La denuncia original fue de la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires (LOTBA), y después se sumó la Cámara Argentina de Salas de Casinos, Bingos y Anexos (CASCBA). La investigación estuvo a cargo del fiscal Juan Rozas, titular de la Fiscalía Especializada en Juegos de Azar (FEJA). O sea, el reclamo vino de los actores que sí pagan licencias y cánones en la Ciudad.
Acá está el corazón del asunto. Polymarket siempre se vendió como algo distinto de un casino o un sportsbook, casi como una bolsa de información. Pero la fiscalía no compró ese argumento.
La plataforma permite comprar y vender acciones ligadas a la probabilidad de que ocurran hechos del mundo real, desde elecciones hasta ataques militares. Cada contrato cotiza entre 0 y 1 dólar. Si el mercado paga 0,62, la lectura popular es que "hay 62% de chances". Y cuando el evento se resuelve, el contrato ganador vale 1 y el perdedor, nada.
Un ejemplo sirve más que la teoría. Supongamos que alguien en Rosario compra 100 contratos a 0,40 sobre "la inflación mensual será menor a 3%". Pone $40 USD. Si el dato oficial confirma el escenario, cobra $100 USD. Si no, pierde los $40 USD. Ahora reemplacen "inflación" por "gana Boca el superclásico" y la mecánica es idéntica a una apuesta deportiva con cuota 2,50. Esa equivalencia, más o menos, es la que el juzgado tuvo en la cabeza.
Con apoyo técnico del Cuerpo de Investigaciones Judiciales, la FEJA concluyó que Polymarket funcionaba como un sistema de apuestas online encubierto bajo el formato de "mercados de predicción". Y en la Ciudad, ofrecer juego de azar sin autorización local es una infracción, se llame como se llame el producto.
Pesaron también los controles, o su ausencia. Según la investigación, en Argentina aceptaba cripto y tarjetas de crédito, no pedía verificación de identidad ni de edad y permitía abrir una cuenta en minutos. Para cualquier regulador de juego eso es alarma roja. Porque un operador con licencia en Buenos Aires tiene que validar documento y mayoría de edad antes de dejar jugar a alguien.
Si se comparan las características principales, el panorama queda así:
● Mercado financiero regulado: en la mayoría de los casos el resultado no es binario (no se gana todo o se pierde todo), el evento subyacente es el precio de un activo, la verificación de identidad es obligatoria y cuenta con autorización local.
● Apuesta deportiva con licencia: el resultado es binario (se gana todo o se pierde todo), el evento subyacente es un resultado deportivo, la verificación de identidad es obligatoria y cuenta con autorización local.
● Polymarket en Argentina (según el fallo): el resultado es binario (se gana todo o se pierde todo), los eventos subyacentes abarcan elecciones, datos económicos, deportes y geopolítica, no se exigía verificación de identidad y no tenía autorización local.
La comparación es simplificada, claro. Pero muestra por qué la etiqueta "predicción" no alcanzó.
Hay un episodio que seguramente aceleró todo. La plataforma anticipó el dato de inflación de febrero (2,9%) unos 15 minutos antes de que el INDEC lo publicara. Nadie probó públicamente una filtración, pero la sospecha quedó flotando.
¿Qué significa eso para un apostador común? Que del otro lado podía haber alguien con información privilegiada. En una bolsa regulada eso tiene nombre y sanción. En un mercado sin supervisión local, el que pierde ni se entera de contra quién jugó.
En la práctica, el acceso directo quedó cortado y las apps desaparecieron de las tiendas locales. Quienes tenían saldo o posiciones abiertas probablemente quedaron en una zona gris, porque el fallo apunta al acceso y no aclara (al menos en lo que trascendió) qué pasa con los fondos ya depositados.
Muchos van a pensar en usar una VPN. Es tentador. Pero saltearse un bloqueo judicial es otra cosa que usar una VPN para ver una serie de otro país, y deja al usuario sin ningún respaldo si algo sale mal con sus fondos. Ojo con eso.
Una digresión breve: la fama de Polymarket en Argentina no vino por las apuestas, sino por los pronósticos. La plataforma se hizo masiva durante la campaña presidencial de Estados Unidos entre Donald Trump y Kamala Harris, cuando sus números se difundían como alternativa a las encuestas. Mucha gente la miraba sin haber puesto nunca un peso. Esos "espectadores" también perdieron la ventana, aunque para ellos el costo es solo de curiosidad.
El bloqueo no es una rareza. Polymarket ya había sido bloqueada en Francia, Italia, Alemania y otros países europeos. Lo novedoso es que ahora le toca a un mercado latinoamericano grande, con mucha adopción cripto y un historial de inflación que convierte cada dato del INDEC en tema de sobremesa.
Estados Unidos va por otro camino. Allí las autoridades apuestan más a regular este tipo de plataformas que a bloquearlas. Esa diferencia podría pesar en el futuro. Si Polymarket consigue algún día una licencia local o acuerda controles de identidad, ¿seguiría la Ciudad considerándola ilegal? Es posible que la puerta no esté cerrada para siempre, pero hoy el mensaje del juzgado es que un contrato que paga todo o nada según un evento futuro es, para la ley porteña, una apuesta. Punto.