
La Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires declaró la nulidad de la norma que establecía un tope máximo de 50 años para el ingreso por primera vez al ejercicio de la docencia con carácter de titular.
El caso fue impulsado por una profesora de danzas de 53 años que ejerce la docencia desde 2003 y que había sido rechazada por la Dirección General de Cultura y Educación al intentar inscribirse en los listados oficiales para el ciclo 2025 y siguientes.
“La desigualdad de trato que la normativa impugnada consagra no guarda adecuada proporción con la necesidad de asegurar los fines que la educación pública persigue”, remarcaron los magistrados.
La SCBA consideró que la norma resulta arbitraria porque “fija una línea que divide a quienes tienen más o menos de cincuenta años, sin ningún fundamento plausible que dé razón suficiente a aquella distinción”.
Los jueces remarcaron que la edad por sí sola no es un indicador de falta de idoneidad para la tarea docente y que la limitación vulnera los principios de igualdad ante la ley, el derecho al trabajo y la prohibición de discriminación, tanto de la Constitución Nacional como de la Constitución provincial.
Los jueces, al fundamentar su decisión, citaron los fallos anteriores de la misma Corte en los que ya había cuestionado restricciones similares.
“La desigualdad de trato que la normativa impugnada consagra no guarda adecuada proporción con la necesidad de asegurar los fines que la educación pública persigue”, remarcaron los magistrados.
En esa línea, agregaron que una disposición limitativa solo por razones de edad “configura una distinción de trato ofensiva a la dignidad humana” y contradice abiertamente el derecho a trabajar y a la igualdad.
“Es que el hecho de que la limitación controvertida se aplique a los docentes que poseen más de cincuenta años de edad sin una específica antigüedad en el ejercicio de la rama que pretenden titularizar, demuestra que son inválidamente discriminados frente a otros educadores más jóvenes con idéntica capacitación o aun en relación a otros de la misma edad que no ven imposibilitado el ingreso a la docencia como titulares”, sostuvo la sentencia.
“Así, fácilmente se constata que la desigualdad proviene de la norma que, en forma arbitraria, fijó una línea que divide a quienes tienen más o menos de cincuenta años, sin ningún fundamento plausible que dé razón suficiente a aquella distinción”, añadió al respecto.
El fallo ordenó a la Dirección General de Cultura y Educación abstenerse de aplicar la restricción etaria a la demandante y permitir su inscripción en los listados de ingreso. De esta manera, la docente podrá competir por cargos titulares en función de su título y trayectoria, sin que su edad sea un obstáculo.