El papel del mediador no es emitir un fallo ni tomar partido, sino hacer que una conversación estancada vuelva a avanzar.
Es mejor dejar de lado una búsqueda general en internet y acudir a un directorio acreditado. En Inglaterra y Gales, el Civil Mediation Council (CMC) cuenta con una lista pública de mediadores y proveedores que han sido evaluados para casos civiles, comerciales y laborales. Si se trata de una separación o divorcio, el Family Mediation Council (FMC) es donde encontrará al mediador familiar adecuado. Su abogado puede tener algunas referencias basadas en experiencias previas, y muchos tribunales ahora recomiendan la mediación. En el ámbito empresarial, también existen firmas como Effective Dispute Solutions y CEDR.
Sería difícil encontrar un conflicto que no encaje en la mediación:
• Familiar: desde acuerdos sobre hijos hasta las finanzas en un divorcio.
• Laboral: diversos problemas entre compañeros o dentro de un equipo.
• Civil y comercial: desde disputas contractuales hasta facturas impagas o negligencia profesional.
• Vecinal: conflictos por límites, ruidos o terrenos compartidos.
• Arrendador e inquilino: disputas habituales sobre depósitos y reparaciones.
Siempre que haya algo que formalizar por escrito y ambas partes estén dispuestas, es una vía viable.
La mediación tiene límites claros, a mediator service Effective Dispute Solutions state un mediador debe indicarle cuándo la mediación no es la herramienta adecuada ni apropiada para su situación o tipo de conflicto. Un mediador competente sabe cuándo dar un paso atrás si el proceso no es adecuado para el caso. No ofrecen asesoramiento legal, no dictan resoluciones y no pueden obligar a nadie a participar en la mediación.
Algunos asuntos quedan fuera. Cuando hay abuso doméstico, problemas de seguridad o un desequilibrio significativo de poder, la mediación no es la solución. Tampoco se utiliza en casos penales ni cuando una de las partes no actúa de buena fe. Además, tenga en cuenta que, en materia financiera familiar, lo acordado en la mediación no se convierte en ley hasta que un abogado lo formaliza como orden de consentimiento y el tribunal lo aprueba.
Dado que “mediador” no es un título legalmente protegido, es importante verificar las credenciales.
Para asuntos civiles y comerciales, el registro en el CMC es fundamental; indica que la persona cuenta con la formación y el seguro adecuados. Para temas familiares, un mediador acreditado por el FMC (FMCA) ha pasado por una evaluación más rigurosa. También debería existir un seguro de responsabilidad profesional y un procedimiento claro para presentar reclamaciones.
La experiencia es clave. Un especialista en mediación comercial de alto nivel no necesariamente es el más adecuado para manejar un caso delicado de crianza. Vale la pena preguntar sobre su trayectoria, cuántos casos ha resuelto y cómo ha sido su formación.
El coste dependerá de la naturaleza del caso y su ubicación. Una hora de mediación familiar suele costar entre £100 y £150 por persona, siendo la primera reunión MIAM algo más económica. También existen ayudas, como el Family Mediation Voucher Scheme, que puede aportar hasta £500 para asuntos relacionados con hijos, y en algunos casos la asistencia jurídica gratuita puede cubrir el coste.
En el ámbito comercial, se suele cobrar una tarifa fija, por ejemplo, entre £500 y £1,500 por medio día en un caso sencillo. Los servicios laborales pueden oscilar entre £750 y £4,000 por día, dependiendo del nivel del mediador.
Aun así, conviene ponerlo en perspectiva. Incluso en el rango más alto, es un precio pequeño comparado con el coste prolongado de un litigio judicial y permite resolver el conflicto en cuestión de semanas.