
Durante la apertura del Primer Encuentro Nacional de la Abogacía, el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Horacio Rosatti, convocó a los matriculados a profundizar el uso de un “lenguaje claro” que permita a la comunidad comprender mejor la distinción entre lo legal y lo ilegal, y propuso trabajar de manera conjunta con el Poder Judicial en la construcción de un “nuevo punto de equilibrio” entre la presencialidad y la virtualidad, a cinco años de la pandemia del COVID.
“Me siento muy honrado de compartir con ustedes. Yo vengo de la profesión, así que siento mucha empatía por estos ámbitos”, expresó al iniciar su exposición. En ese marco, planteó la necesidad de encarar un trabajo articulado entre la abogacía organizada, la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura.
En relación con el funcionamiento del sistema de justicia, el titular del Máximo Tribunal señaló que el avance tecnológico y la pandemia modificaron sustancialmente el ejercicio profesional, y propuso discutir “la relación entre presencialidad y virtualidad”.
“Sé que las realidades en las distintas jurisdicciones y fueros son diferentes. Pero sabemos que el ejercicio de la profesión ha cambiado muchísimo en los últimos 10 años y el avance tecnológico ha venido a modificar sustantivamente la actividad del abogado. La pandemia vino a su vez a multiplicar el requerimiento de la virtualidad por sobre la presencialidad. Y, como en toda situación de crisis, fue asumido también como una oportunidad para incorporar elementos que ya han venido para quedarse”, sostuvo durante el encuentro que se llevó adelante en la sede del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal (CPACF), y que contó con la participación del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires y la Asociación de Abogados y Abogadas de Buenos Aires.
También destacó que al abogado la virtualidad le da “una flexibilidad horaria” para el ejercicio de su profesión y también “una posibilidad de gastar menos su dinero en traslados”. Esta situación también obligó al Poder Judicial a pensar presupuestos que incluyan servicios de conectividad además de obras de infraestructura, detalló.
“Pero creo que a cinco años de la pandemia estamos en condiciones de hacer un balance en conjunto. ¿Qué cosas han llegado para quedarse, qué cosas deben volver a la instancia anterior? Sabemos de la importancia de la presencialidad en el principio de inmediación. Hay cosas que no pueden ser reemplazadas si no es con el contacto directo. Este es un tema que podemos conversar en conjunto con los colegios profesionales para lograr un nuevo punto de equilibrio”, añadió.
De este modo, el supremo concluyó que “hay un efecto multiplicador en lo que decimos” y por eso “un lenguaje lo más claro que podamos, va a ser más entendido por la comunidad” y “al ser más entendido por la comunidad, va a ser más comprendida por la comunidad también la relevancia de nuestras actividades”.
En otro tramo de su discurso, Rosatti planteó el uso de lenguaje claro y llamó a los presentes a pensar “cómo nos comunicamos” y “cómo decimos lo que tenemos que decir” porque “nuestra disciplina requiere de una cierta terminología técnica, pero que en términos generales se maneja con una terminología común, normal, cotidiana”.
Rosatti señaló, en este sentido, que antes se creía que “mientras más tecnicismos y latinismos utilizáramos, más erudita y profunda era nuestro enfoque del problema que tenemos que resolver”, pero afirmó que “se puede ser profundo y claro a la vez”.
Resaltó que “un arquitecto o el ingeniero civil puede manejarse dentro de su ámbito técnico y, en la medida en que el saber entre la comunidad se comprenda, no es necesario a lo mejor que lo comprenda el resto de la población. Pero los abogados, los jueces, ejercemos además de una actividad específica en un expediente, tenemos una responsabilidad mayor, porque cada vez que estamos abogando, alegando o decidiendo, estamos marcando lo que es legal de lo que es ilegal. Y eso le interesa a toda la comunidad”.
De este modo, el supremo concluyó que “hay un efecto multiplicador en lo que decimos” y por eso “un lenguaje lo más claro que podamos, va a ser más entendido por la comunidad” y “al ser más entendido por la comunidad, va a ser más comprendida por la comunidad también la relevancia de nuestras actividades”.