Un proyecto de ley ingresado en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires propone establecer una edad mínima de 13 años para el registro y mantenimiento de cuentas en redes sociales, con el fin de salvaguardar el desarrollo integral y la salud mental de niños, niñas y adolescentes.
La iniciativa, impulsada por el diputado Gustavo Sergio Cuervo, presidente del bloque Nuevos Aires, prohíbe expresamente que menores de esa edad creen o mantengan perfiles en plataformas como Facebook, Instagram, TikTok, Snapchat, X (ex Twitter), YouTube, Reddit, Threads, Twitch y Kick, entre otras similares.
La medida responde a la necesidad de proteger a los más jóvenes de riesgos como la exposición a contenidos inapropiados, el grooming y otras formas de violencia digital.
La medida establece que no se admitirán excepciones, ni siquiera con autorización de padres o tutores.
En cambio, la responsabilidad recae exclusivamente en las empresas propietarias o administradoras de las plataformas, que deberán implementar mecanismos “razonables y efectivos” para verificar la edad de los usuarios, como sistemas auditables por la autoridad de aplicación.
En caso de incumplimiento, las compañías enfrentarían multas determinadas por el Poder Ejecutivo bonaerense, sin penalizar a los menores ni a sus familias.
La medida responde a la necesidad de proteger a los más jóvenes de riesgos como la exposición a contenidos inapropiados, el grooming y otras formas de violencia digital.
Los fundamentos del proyecto citan estudios que alertan sobre el impacto negativo del uso excesivo de redes en la salud mental, incluyendo ansiedad, problemas de autoestima y dificultades en el rendimiento escolar.
Por ejemplo, el informe “Kids Online Argentina”, realizado por UNICEF y UNESCO, revela que el 95% de los niños y adolescentes entre 9 y 17 años en el país tiene acceso a un celular con internet, y que más del 80% usa redes sociales diariamente, con el primer contacto ocurriendo en promedio antes de los 10 años.
La mitad de los encuestados percibe un uso problemático que afecta sus hábitos y estudios.
En el contexto internacional, la propuesta bonaerense se alinea con iniciativas similares, como la reciente prohibición en Australia para menores de 16 años, que reconoce la vulnerabilidad de los niños frente a algoritmos diseñados para maximizar la atención sin distinguir edades.