El Juzgado de Familia de Bariloche resolvió que un padre y su abuelo paterno deberán pagar de manera conjunta una cuota alimentaria equivalente al valor total de la canasta de crianza que publica el INDEC para niños de entre 6 y 12 años.
El caso se originó a partir del reclamo de la madre de la menor, quien solicitó la actualización de una cuota alimentaria establecida en agosto de 2022.
La magistrada consideró que el monto original de 2022 había perdido toda razonabilidad ante el aumento del costo de vida y el desarrollo de la menor, quien ahora se encuentra en edad escolar.
En ese momento, se había acordado un pago mensual de $25.000, con incrementos semestrales del 20%. Sin embargo, el paso del tiempo y el avance de la inflación en el país hicieron que este mecanismo quedara obsoleto.
Aun con las actualizaciones aplicadas, el monto resultaba insuficiente para cubrir los gastos cotidianos de la niña, como alimentación, educación y salud.
Según el expediente, los pagos no fueron regulares, con incumplimientos acreditados por la demandante y dificultades persistentes para cobrar la obligación.
El padre, que se desempeña de manera independiente en el sector de la construcción sin ingresos formales registrados, argumentó una situación laboral inestable y la responsabilidad por otros hijos.
No obstante, la resolución judicial enfatizó que la informalidad no puede servir como excusa para evadir una obligación alimentaria, un principio que se alinea con la jurisprudencia nacional en materia de derechos de la infancia.
La jueza valoró antecedentes de violencia de género entre las partes, con medidas de protección vigentes y registros de irregularidades en el pago de la cuota y en el régimen de comunicación paterno-filial.
Informes técnicos del proceso destacaron la existencia de una deuda acumulada en otro expediente, que permanece impaga, lo que agravó la situación económica de la madre y la niña.
La magistrada consideró que el monto original de 2022 había perdido toda razonabilidad ante el aumento del costo de vida y el desarrollo de la menor, quien ahora se encuentra en edad escolar.
Para fijar el nuevo valor, se adoptó como referencia la canasta de crianza del INDEC, un indicador oficial que no solo abarca bienes y servicios esenciales, sino también el costo económico de las tareas de cuidado, como el tiempo dedicado por los progenitores o tutores.