Sin ninguna duda, el sistema judicial es una de las asignaturas pendientes a la hora de hacerlo más efectivo. Cualquier proceso judicial lleva meses debido a la gran acumulación de casos que hay, haciendo que la mayor parte de la población tenga que esperar para recibir una resolución.
En otros sectores ya se está viendo cómo la Inteligencia Artificial está agilizando cualquier proceso. De hecho, es cuestión de tiempo que incluso aparezca en el sector del entretenimiento online, donde páginas que ofrecen tragaperras pueden utilizarla para detectar lo que más les gusta a los jugadores para personalizar la experiencia de juego.
Sin embargo, todavía no se ha conseguido aplicar en sectores más delicados como el de la Justicia. En este artículo, echamos un vistazo a algunas de las partes del sistema judicial donde la IA podría tener impacto para mejorar a largo plazo.
La IA en el apartado legal
La protección de datos es una de las principales preocupaciones dentro del sistema judicial ya que muchos de los casos judiciales cuentan con una alta carga de información personal. Con la Inteligencia Artificial, no se ha conseguido garantizar que esta información es totalmente secreta, haciendo que nada de lo que aparezca en un caso pueda ser filtrado.
Una de las claves sería empezar a implementar la IA en procesos judiciales sencillos, donde la información que hay no tenga excesiva relevancia. Para ello, muchos aspectos distintos tienen que cambiar en el sistema actual, ofreciendo formación tanto a abogados como jueces.
Una de las aplicaciones principales podría ser la revisión automática de los documentos, ofreciendo un resumen claro a los interesados para evitar su lectura completa durante horas. Hay sistemas que pueden procesar grandes volúmenes de datos en segundos, identificar precedentes relevantes y ayudar en la redacción de documentos legales. Para los sistemas judiciales que se enfrentan a retrasos crónicos y recursos limitados, el atractivo es evidente: procedimientos más rápidos, reducción de la carga de trabajo y mayor coherencia en la tramitación de los casos.
Los bufetes de abogados, especialmente los grandes, han sido los primeros en adoptar estas tecnologías. Al automatizar las tareas repetitivas, los profesionales del derecho pueden centrarse en el análisis estratégico y la defensa de los clientes. Sin embargo, el uso de la IA en los tribunales introduce un nivel diferente de complejidad, ya que las decisiones judiciales afectan directamente a los derechos y libertades fundamentales.
¿Puede una IA dictar sentencia?
La idea de que una inteligencia artificial pueda algún día dictar una sentencia judicial plantea profundas cuestiones sobre la naturaleza de la justicia, la autoridad y el juicio humano. Desde un punto de vista técnico, los sistemas de IA ya son capaces de analizar grandes cantidades de datos jurídicos, identificar patrones en la jurisprudencia e incluso predecir resultados probables basándose en sentencias anteriores.
Sin embargo, dictar sentencia no es un ejercicio puramente mecánico. Implica sopesar las pruebas, interpretar la intención, evaluar la credibilidad y aplicar principios jurídicos dentro de un contexto social y moral. Estos elementos van mucho más allá de la correlación estadística. Una IA puede ayudar proporcionando recomendaciones o señalando incoherencias, pero carece de conciencia, empatía y responsabilidad moral.
Además, permitir que un algoritmo dicte una sentencia pondría en tela de juicio principios fundamentales del debido proceso, como la transparencia, la rendición de cuentas y el derecho a impugnar una decisión. Si una sentencia es dictada por una IA, ¿quién es el responsable último de sus consecuencias? ¿El juez, el programador o la institución que ha implantado el sistema?
Por estas razones, la mayoría de los expertos jurídicos coinciden en que, si bien la IA puede apoyar la toma de decisiones judiciales, el acto de dictar sentencia debe seguir estando en manos humanas. La justicia requiere no solo precisión y eficiencia, sino también legitimidad, discreción y una comprensión de las circunstancias humanas que ninguna máquina puede replicar verdaderamente.
Eficiencia administrativa en los tribunales
Los propios tribunales están empezando a explorar soluciones basadas en la inteligencia artificial para las tareas administrativas como respuesta a los retrasos crónicos, los recursos limitados y el aumento del número de casos. Los sistemas de gestión de casos que priorizan las presentaciones, detectan errores de procedimiento o ayudan a programar las citas pueden reducir significativamente los retrasos y mejorar el flujo de trabajo general.
Al automatizar los procesos repetitivos y que requieren mucho tiempo, como la clasificación de documentos, el seguimiento de plazos y la gestión de notificaciones, los sistemas judiciales pueden funcionar con mayor rapidez y coherencia.
Estas tecnologías también ayudan a estandarizar los procedimientos administrativos en todos los tribunales, reduciendo los errores humanos y mejorando la coordinación entre las diferentes oficinas.
Por ejemplo, las herramientas basadas en la IA pueden señalar las presentaciones incompletas antes de que lleguen al juez, identificar problemas jurisdiccionales en una fase temprana o sugerir calendarios de audiencias más eficientes basados en datos históricos. Como resultado, los casos avanzan con mayor fluidez por el sistema, lo que beneficia tanto a los profesionales del derecho como a los ciudadanos que buscan resoluciones oportunas.