La Unión Americana de libertades civiles (ACLU) planteará una demanda federal contra una escuela de Pennsylvania, debido a que en esta escuela se exige a los estudiantes que aprendan acerca de alternativas a la teoría de la evolución de las especies de Darwin. Los responsables del colegio alegan que otras teorías competidoras pueden dar una explicación racionalmente satisfactoria.
En su defensa sostienen que la teoría de Darwin sigue encontrándose bajo prueba a medida que aparecen nuevas evidencias y que la teoría del “diseño inteligente” (intelligent design) es tan científica como aquella.
Hace poco tiempo se suscitó una controversia judicial en Georgia, debido a una calcomanía adherida a los libros de biología advirtiendo acerca de que la evolución es una teoría, no un hecho y que debía ser considerada con una visión crítica.
Para los demandantes esto implica una afectación de la Primera Enmienda a la Constitución, la cual establece que el Congreso no dictará ninguna ley para el establecimiento de una religión o que prohíba el libre ejercicio de las mismas. En el juicio se citó a mas de veinte científicos que alegaron que la evolución es una teoría en crisis y que se trata de una controversia viva y en crecimiento.
Los demandantes, padres de los estudiantes y, también, la ACLU, sostienen que los adhesivos implicaban una determinada adscripción religiosa; porque, las explicaciones alternativas de la creación se fundan en creencias religiosas no científicas.
El baremo para determinar si el gobierno, a través de las escuelas públicas, trata de influir sobre las creencias religiosas de los alumnos fue establecido en le caso “Lemon v. Kurtzman” (403 U.S. 602 -1971-), el mismo se compone de tres criterios: (1) si el acto resulta en un adoctrinamiento gubernamental, (2) si se define por medio de la referencia a una religión y (3) o si crea una excesiva implicación entre gobierno y religión. Igual pulso resulta del, más reciente, caso “Mitchell v. Helms” (530 U.S. 793, 808 -2000-).
En el caso de la calcomanía de Georgia no era claro cómo se inducía a que se adopte una postura religiosa determinada. Por ello la Corte de Distrito consideró que, además del texto, debe analizarse el contexto en el que se inserta; el cual puede ser determinante para la comprensión del caso.
El caso de Pennsylvania parece girar en derredor del contexto, si las versiones alternativas no se encuentran dirigidas a la visión de una religión en particular no habría inconveniente de analizar la teoría de la evolución con “una mente abierta”.
Aún cuando el cuestionamiento a la teoría de la evolución es minoritario en el ámbito científico, el debate ha pasado a los estrados judiciales, donde se deberá decidir hasta donde la enseñanza pública puede ser pluralista y por donde pasa la línea que divide el deber del Estado de no imponer una religión y de no prohibir el ejercicio de las mismas.
/ dju