Es tiempo de repensar el MERCOSUR. Este pedazo de América Latina, cuyos orígenes, ya son conocidos, actualmente reclama una nueva configuración, una nueva forma de emprenderlo, o quizás, simplemente, un retorno a sus propias bases. Por ello, en esta propuesta se plantea como punto de partida una Integración e Institucionalidad social que consolide un proceso de creación de un espacio económico, político y social por la vía de la interpenetración estructural, voluntaria y solidaria de los Estados parte, a la par que sean recuperados los intereses comunes que tienen como objetivo el desarrollo y cuyos mecanismos e instrumentos quedan definidos en el Tratado que le da origen. Se trata de hacer visible un esquema que lo aleje de los modelos cuyos resultados pueden cuestionarse con base en una línea de investigación que intenta demostrar un Mercosur en el que es viable un camino ascendente y distinto de sus vicisitudes y crisis recurrentes, capaz de asumir otras decisiones y otras dinámicas.
Para esta ponencia nos hemos valido de investigaciones en marcha y de antecedentes, que en este caso surgen en el Instituto de Integración Latinoamericana de la Universidad Nacional de La Plata, hacia el año 1986. Los trabajos a los que aludimos ya planteaban una visión crítica a los modelos predominantes y desde esa perspectiva se optaba por un paradigma multidimensional que contemplaba a la Integración Social como objeto de estudio. Esta categoría se asumía con una definición diferente a aquélla que la interpretaba como un hecho dado, en el sentido de poseer una misma lengua, religión, historia. Por el contrario, se introdujeron otras visiones, cuya inspiración se debió al sociólogo rioplatense Alfredo Errandonea, precursor en cuanto a pensar, primero lo que podía significar la integración social de América Latina, desviándose de lo predominante en el modelo ALALC/ALADI, y luego, entender “lo social” desde dimensiones analíticas diferentes a las posiciones convencionales. Esta concepción fue constatada empíricamente en quienes se encontraban relacionados con el contexto organizacional, midiendo el alcance de una estrategia de integración mediante la fuerza de la Densidad Interaccional, el sentido de la Pertenencia, la Participación para sumar actores, Cooperación y Conflicto para los acuerdos entre organizacionales gubernamentales y la Estabilidad de las instituciones y de sus políticas <![if !supportFootnotes]>[1]<![endif]>. Estos referentes pusieron en cuestión la baja y hasta nula capacidad de decididores políticos, administradores gubernamentales y otros, para pensar un proceso de integración que no fuera considerado sólo en términos comerciales.
Esta línea argumental se profundizó en la Gestión de las Políticas Sociales en el Mercosur,<![if !supportFootnotes]>[2]<![endif]> investigación que procuró identificar el interés por estrategias conjuntas entre las áreas de gobierno relacionadas dichas políticas Los resultados no fueron mejores de los anteriores. Seguía siendo débil la posición de pensar en términos de interacción y mucho menos de rediseño de acciones en instituciones interdependientes. Estas conclusiones permitieron el acercamiento a nuevas hipótesis y, también, a sucesos que, según se iban presentando, propiciaba insertar otras unidades de análisis al debate. Tal el caso de las nuevas dinámicas regionales y subregionales para “verlas”, en un mismo espacio, bajo la connotación social.
Ello permitió vincularse con lo que ya comenzaba a tomar forma y precisión geográfica y económica: el “eje de desarrollo”. Es decir, la ruta de mayor prosperidad entre Sao Paulo y La Plata- Gran La Plata- en donde, por ejemplo, el PBI era casi el mismo para toda la región y el mayor aporte lo tenía Sao Paulo, lo cual llevado a cifras actuales, parece que nada ha cambiado. El foco de observación se centró en los principales centros urbanos ubicados dentro y fuera del eje, a fin de distinguir sus diferencias socio económicas para producir un índice que destacara el mayor y menor desarrollo de las mismas. De la ponderación obtenida, y con la relatividad de los indicadores utilizados, se pudo establecer la existencia de ciudades con más crecimiento fuera del eje y otras, observadas como de mayor pujanza, que atravesaban síntomas extremos de precarización, a pesar de encontrarse en el contexto de más potencialidad.
No obstante ambos subconjuntos daban lugar a una matriz subregional que “unía” el mismo déficit y hacía viable una estrategia de políticas conjuntas focalizadas en estos núcleos espaciales.
Este diagnóstico dio lugar a centrar la mirada en la Red Mercociudades. Desde esa posición se toma como criterio analítico a la coordinación, (“las partes de un sistema trabajan juntas más eficientemente y fluidamente en un proceso interorganizacional”), de las acciones sociales que son ejecutadas por el gobierno municipal, provincial y nacional respectivamente. Los datos obtenidos, confirman las disociaciones en la escala decisional e instrumental. Así, el gobierno nacional aparece interviniendo en el plano local separado del provincial y, por su parte, los municipios recrean alternativas hacia un modelo de “supramunicipalidad” -figura que es reconocida como una gestión de larga data, inherente a la composición de sus gobiernos y a su influencia en la territorialización de la nación-. La experiencia sirvió como argumento para incorporar la armonización, “un proceso voluntario de cooperación entre partes”, proceso que conlleva una relación que no se separa de la coordinación sino que la profundiza sin requerir la presencia de un coordinador.
Coordinación y Armonización se hacen visibles en el nucleamiento que los municipios emprenden desde 1995, con la creación de la Red Mercociudades<![if !supportFootnotes]>[3]<![endif]>, los cuales se involucran activamente en el espacio regional, sin la mediación de escalas jerárquicas, formalizando alianzas que buscan respuestas a intereses comunes. Pero, sobre todo, la coordinación no es un ejercicio de compatibilidad, como puede ser inferido, la coordinación es la integración de decisiones y acciones de gobierno dentro de una sola visión de conjunto. Como dice Leonardo Garnier (ILPES, 2002) se trata de coordinar con sentido estratégico, para avanzar en determinada dirección, para promover determinados resultados de la acción pública en su conjunto, y no solo de las parcelas sectoriales o institucionales. Como estrategia, significa que se tendrán en cuenta un conjunto de aspectos que coadyuvan a sostener aquella. Es el caso de fijar prioridades y responsabilidades tanto políticas, como financieras y operativas. Cuando no se establecen prioridades y las responsabilidades no quedan establecidas, la coordinación no es viable y el resultado la inevitable posición inercial y rutinaria.
Desde ese punto de vista se interpreta a la Red Mercociudades en tanto poseer condiciones de coordinación y adquirir una figura geográfico-espacial que se particulariza por una transversalidad compleja. Se plasma la hipótesis que la red puede encontrar condiciones para atravesar una concepción geopolítica del MERCOSUR ( en tanto su despliegue por la ruta inclusiva de mayor desarrollo), que se contrapone a un vasto territorio que se encuentra ajeno a las decisiones centralizadas y encuentra en el espacio local la convergencia de nuevos impulsos sociopolíticos. Asimismo, el modelo de complejidad se relaciona con la concepción de un pliegue socio-espacial, por la ausencia de linealidad y rigidez en su extensión. Tal complejidad es provocada por la generación de vínculos espontáneos entre municipios de distintos países del MERCOSUR y se materializa en un paisaje desdibujado, que al decir de Manuel Castells, es una de las “ nuevas formas” que se adquieren cuando se establecen las redes..
El problema objeto de estudio, configurado por “ la falta de inserción e integración de Políticas Sociales, con sentido de acción estratégica, profundiza los efectos de la crisis económica haciendo que su ausencia en la agenda incremente las desigualdades sociales, las asimetrías económico- políticas y favorezca la aparición de fisuras en el proceso democrático”, favoreció las condiciones para la valoración político- jurídico de las políticas sociales en el contexto regional comparando los marcos regulatorios, en los se inscriben las mismas, a fin de que se pueda dar cuenta de construcciones conjuntas y continuidad de sus acciones. En tal sentido es relevante la Ley de Asistencia Social (1993) de Brasil como centro de gravitación para la comparación con la Argentina. (<![if !supportFootnotes]>[4]<![endif]>)
Esta postura se basa en que las estrategias institucionales dan solidez a la propuesta de políticas coordinadas y armonizadas contribuyendo a hacer sustanciales los procesos de integración. Tenerlo en cuenta, contribuirá a la formación de una agenda que instale la Institucionalidad Social concediendo la práctica social como epicentro de tal institucionalidad y a la Red Mercociudades el impulso sinérgico de la misma.
Sabido que esta última es desconocida o poco relevante por las estructuras que pueden articular decisiones de mayor alcance. Sin embargo, en esta ponencia se la defiende como el espacio de transversalidad y, también, como alternativa para una revisión conceptual del espacio regional-subregional.
La persistencia sobre este particular se funda en que su fortalecimiento puede dar forma a una composición regional que desestructure paradigmas vigentes y permita la salida del estado de retraso y deterioro de la región. En ese sentido más que nunca el “ Novo Pacto Social” que reclamara Helio Jaguaribe, hace más de diez años, adquiere vigencia:: “asegurar el pleno empleo; facilitar el crédito y elevar la producción mínima de alimentos; elevar el nivel de educación, universalizando la educación básica y generando redes de escuelas de promoción y educación; ampliar los servicios sociales, fundamentalmente en vivienda, salud, previsión y asistencia social”.<![if !supportFootnotes]>[5]<![endif]> Estos propósitos valen para apuntalar la institucionalidad social pretendida lo que no significa desatender el contexto. Ciertamente, nada exime observar las contradicciones y convergencias. Brasil, no cabe duda, fuertemente descentralizado, hace posible, por ejemplo, la LOAS, como una manera de mostrar u ofrecer una estrategia regulatoria en sus Políticas Sociales, especialmente aquéllas que asisten a los más necesitados y combaten la pobreza. Asimismo se contribuye a dar impulso a las gestiones locales y a incorporarlas al proceso, debido también a la ponderación que se le asigna a la descentralización municipal, lo cual queda demostrado en la plena aplicación del proyecto de regionalización establecido en la Constitución Nacional Federal (Art.43).
No se desconoce su posición en las relaciones internacionales que, como ha sido manifiesto, se contrapone por su preferencia centralizadora en el contexto regional.. Además, sus avances en el campo científico tecnológico, la consolidación del sistema de posgrado y la incorporación de éste y de la Universidad en su conjunto, en una clara voluntad política, no sólo lo deja al arbitrio de instituciones como el Capes, sino que trasciende esas instancias para encontrarse, por ejemplo, con un organismo como “Mercosur nas Universidades” (creado en Belo Horizonte en 1997). Además, el consagrado portuñol opera como factor de intercambio y cruce de fronteras con mayor firmeza que los que se puedan dar entre espacios estructurados y organizados. Ese hábito establece un lazo que llega al ciudadano común quien se agrega activamente al paisaje.
La Argentina, en el plano institucional es centralizadora y, en la negociación integracionista, también disputa el espacio con Brasil. Su capacidad de gestión interna tiene aún que saldar deudas en lo que hace a su liderazgo, coherencia interna e indefinición de las políticas públicas.
En ambos países, sin perder de vista a los otros dos socios plenos, sus estrategias gubernamentales los debería conducir a una condición en la que si bien los gobiernos deben comportarse como individualidades, ello no impide que consoliden sistemas coordinados, con base en la mejor información y en objetivos bien definidos. En el contexto internacional, ese diseño redunda en funciones inevitables para la consolidación de un bloque socio- regional sostenido en: comunicación y consulta, decisiones compartidas y solución de conflictos. Se desafía a emprender, como la UE
( no sin advertir las demandas, que hoy mismo, le hacen sus ciudadanos), la configuración del método abierto de coordinación<![if !supportFootnotes]>[6]<![endif]> el cual procura fomentar la cooperación, las buenas prácticas y acordar objetivos y orientaciones comunes. Se basa en una evaluación sistemática de los progresos en la materialización de los objetivos que permite comparar y aprender, incluso, de la experiencia ajena. Una meta semejante reclama, sin lugar a dudas, al Órgano Mercosur para que actúe decididamente en la coordinación.
Los intentos de nuevas interdependencias, en la búsqueda de respuestas oportunas, adecuadas y satisfactorias para una reversión de la convivencia, pueden tener en las sinergias locales la alternativa de una nueva institucionalidad; pero no es tan solo eso lo que cambiará el rumbo del Mercosur. Son estos actores, y son otros. Son nuevas decisiones hacia la búsqueda de un nuevo pacto.
Si se tratara de reseñar el legado de los diez años del Mercosur, algo es indiscutible a su favor: la defensa y el cuidado sostenido a las democracias de los países partes como así también, la capacidad de sobrevivencia a las crisis más profundas que han atravesado. Así también el mismo legado reclama: Igualdad, Empleo, Seguridad y Asistencia Social; Moralidad, Ética; Medio Ambiente, eliminación de las barreras de la Xenofobia. En suma nuevos valores que den lugar a las personas a vivir mejor, valorarlas por lo que son, a permitirles consustanciarse con las instituciones y a estas últimas a producir transformaciones en beneficio de los que están obligados a servir.
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El cambio de un modelo tradicional a una nueva alternativa lo otorgará la construcción de una agenda “inteligente” al decir de Leonardo Schvartein, <![if !supportFootnotes]>[7]<![endif]> que contemple cambios en las instituciones y sus miembros en las siguientes categorías:
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|
Categorías analíticas |
DE |
HACIA |
|
Necesidades |
Oferta |
Demandas intercambiables |
|
Intereses |
Individualismos concentrados en el corto plazo |
Emancipatorios |
|
Valores Culturales |
Desesperanza por el futuro |
Cooperación y construcción colectiva. |
|
Ética |
Yo, sin los otros |
Nosotros y el proyecto |
|
Valores Organizacionales |
Modelos predefinidos |
Intercambio y cooperación |
|
Cambio |
Conservador |
Dinámica de Proyectos |
|
Instituciones |
Inerciales |
Sinérgicas, interactivas en red |
Fuente: Schvartein,L op.cit
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Finalmente, para avanzar hacia un MERCOSUR transformado, es preciso que se garantice un proceso que asegure, para seguir a Amartya Sen, oportunidades sociales a las que toda sociedad tiene derecho, porque ello incide en la libertad de vivir mejor y da base para confiar. Las crisis deberán tomarse como oportunidades por lo que una institucionalidad social debe
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<![if !supportLists]>Ø <![endif]>Hacer esfuerzos por la construcción de una red de intereses compartidos. Son las Redes Sociales tramas de protección para evitar la profundización de las brechas sociales.
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<![if !supportLists]>Ø <![endif]>Garantizar a los actores sociales que asuman la interacción, no solo intercalando de igual a igual, sino preparándose para el trabajo conjunto y de superación de controversias entre desiguales.
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<![if !supportLists]>Ø <![endif]>Concebir un alerta metodológico sobre las innovaciones institucionales de la misma forma que el análisis de los impactos de las estrategias instrumentadas.
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<![if !supportLists]>Ø <![endif]>Fortalecer la preparación de los ciudadanos y todos los que se encuentran involucrados en la relevancia de una nueva geopolítica con sentido estratégico y recreación de las identidades culturales.
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<![if !supportLists]>Ø <![endif]>Destacar el rol constructor de la democracia con sentido social.
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Gloria Edel Mendicoa. Doctora en Ciencias Sociales. Investigadora Instituto Gino Germani y Ubacyt. Facultad de Ciencias Sociales. UBA. Secretaria de Investigación del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de La Matanza. Integrante del Banco Nacional de Evaluadores. Autora de diversos libros y ensayos relacionados con Políticas Sociales e instrumentación de las mismas.
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<![if !supportFootnotes]>[1]<![endif]> Mendicoa, Gloria (Directora) Investigación “La Integración Social en el Mercosur”, realizada en el marco del Programa de Incentivos para Docentes Investigadores.1997-1998. Universidad Nacional de La Matanza-UBA.
<![if !supportFootnotes]>[2]<![endif]> Mendicoa, Gloria (Directora) Investigación “La Gestión Social …”. Idem. 1999-2000. UNLM-UBA
<![if !supportFootnotes]>[3]<![endif]> En la actualidad la Mercociudades reúne 170 municipios, entre los que se encuentran las capitales de los territorios nacionales de los países miembros.
<![if !supportFootnotes]>[4]<![endif]> Esta afirmación surge de la Investigación llevada a cabo en el marco de la Programación Científica de UBACyT, denominada “Las Políticas de Promoción y Asistencia Social en el Mercosur. Un estudio comparativo entre Brasil y Argentina” (2001-2003). Directora: Gloria Edel Mendicoa. Sobre estos argumentos se continúa con la investigación “La Red Mercociudades como factor de una nueva institucionalidad del Mercosur”. Instituto Gino Germani. 2003.UBA
<![if !supportFootnotes]>[5]<![endif]> Jaguaribe, Helio”; Brasil 2000. Para um novo Pacto Social”; Paz e Terra. 3° Edición.Sao Paulo, 1986.
<![if !supportFootnotes]>[6]<![endif]> Oficina de Publicaciones Oficiales de la UE. “El libro Blanco de la UE. La Gobernanza Europea”. Luxemburgo, 2001.
<![if !supportFootnotes]>[7]<![endif]> Schvartein, Leonardo “La inteligencia Social de las Organizaciones”; Paidós. Bs. As. 2003.