Pese a la aclaración del juez, corresponde
decir que, tanto su designación como la de Guillermo López se debió a las derivaciones del Pacto de Olivos. Mediante ese acuerdo, Alfonsín acordó abrir el camino a la reelección de
Carlos Menem pero pidió introducir cambios en la Corte y la creación del Consejo de la Magistratura para remover y seleccionar jueces. Como todo radical -un partido lleno de abogados- el Poder Judicial es una de sus obsesiones de su
concepción del poder. Lopez y Bossert ingresaron -esto es sin desmerecer sus altas capacidades en materia de Derecho Laboral y de Derecho Civil al punto de haber escrito ambos numerosos
libros jurídicos- a cambio de la salida de Rodolfo Barra y Mariano Cavagna Martinez. Como compensación a ese sacrificio de ambos por la reelección de Menem, el primero fue ministro
de Justicia y el segundo, embajador en Roma.
hugo morales / dju