
Es lo que pareció decir, totalmente azorado, la semana que pasó el ministro de Justicia, Ricardo Gil Lavedra con su ex amigo y ex socio, Luis Moreno Ocampo. Es que el experto anticorrupción disparó munición gruesa contra el gobierno de Fernando de la Rúa en uno de los aspectos más sensibles del Poder y el que mayor trata de cuidar: su respeto a rajatabla de la ley y de las normas que deben privilegiarse si se quiere prevalecer ante el mundo como un país serio. Es que Moreno Ocampo, ex fiscal ante el tribunal que condenó a los militares y que los unió en el arco ideológico, muy próximo al liberalismo demócrata americano, que suele irritar a la derecha criolla que, en su ceguera, los confunde con comunismo -aunque esa calificación en este caso resulte absolutamente incompatible con la realidad- pegó en el corazón del gobierno y esa jugada puede acarrear un alto costo para Gil Lavedra.
hugo morales / dju