08 de Julio de 2026
Edición 7491 ISSN 1667-8486
Próxima Actualización: 09/07/2026
Diario Judicial

EL ENTREVERO La relación laboral en el Mercosur. Convivencia o Matrimonio Infeliz. !!

 
EL ENTREVERO*

Introduccin:

La creacin de economas de grandes espacios (Nafta, Cee, Mercosur) plantea a los pases que confluyen en el proceso de integracin una serie de problemas de enorme importancia: si bien el nuevo espacio ofrece nuevas ventajas para las economas de escala, son estas mismas las causas de la profunda reestructuracin que afecta tanto al capital como al trabajo y a la relacin que hay entre ellos.

La apertura de los mercados nacionales puede generar un aumento de la actividad econmica, la seleccin de los participantes se impone por la propia lgica del mercado: no todas las empresas pueden acceder a los nuevos espacios al mismo tiempo que sufren la invasin de los competidores.

Expansin y crisis son fenmenos simultneos: expansin para los grandes capitales, crisis para los mas chicos. Intensificacin de la competencia como fenmeno general.

Si tenemos que el capital se reestructura, no menos ocurre con el trabajo en el proceso de constitucin de una nueva clase laboral regional, donde la desocupacin y aumento de la competencia entre trabajadores es el comn denominador; y que se agrava porque la movilidad del capital es seguida por una igual de trabajo.

El flujo de las corrientes migratorias dentro del Mercosur no nos son nuevas, el mejoramiento de las comunicaciones y la creciente integracin de nuestras economas, son factores favorables para el desplazamiento de poblacin hacia reas en que los salarios son mas altos y la representacin sindical es mas dbil. Estos fenmenos traen aparejado la competencia entre los operarios, el descenso de los salarios y las condiciones de vida.
Los estados pasan a disputarse las radicaciones de capital mediante concesiones y garantas crecientes, demostrando hasta que punto responden a la internacionalizacin como los gestores de las necesidades de los capitales, mas concentrados nacionales y extranjeros.

Aumenta, entonces la competencia entre los Estados, preocupados por ofrecer al gran capital extranjero las mejores condiciones. El gran capital emerge as triunfante frente a los pequeos y medianos emprendimientos y a los operarios, subordinando a los estados a sus necesidades internacionalizadas; enfrentando estado con estado, pymes contra pymes y operarios contra operarios, promoviendo una igualacin hacia abajo de las condiciones de vida.

Como conclusin podemos afirmar que ante el matrimonio ya consumado entre el Mercosur y la clase laboral, el mismo ser infeliz, en tanto esta ultima no emerja como un actor regional al mismo nivel que el gran capital.

El Proceso de Integracin.

El proceso de integracin argentino-brasileo, base origen del Mercosur es un fenmeno de reciente orgenes (1).

Las economas hasta ahora cerradas, fruto de procesos de crecimiento industrial por sustitucin de importacionesse encuentran hoy en rpido proceso de fusin(2)

Esto implica una nivelacin de todos los factores en juego: impuestos, salarios, aranceles , costos, etc. Pero todos los aspectos se conjugan a la hora de que las empresas trazan su estrategia de inversin: lo que se consigue en un pas no se encuentra en el otro y viceversa.

La lgica de descentralizacin de la produccin y la creacin de una economa de escala a lo largo de todo el espacio mercosureo tiene como consecuencia no solo la igualacin de condiciones sino tambin el surgimiento de una divisin regional laboral sobre el aprovechamiento de esas diferencias.

En tal sentido, el Mercosur no surge como una decisin poltica aislada, que vendra a dar cuenta de una inveterada vocacin de unidad latinoamericana.

Por el contrario, obedece a los imperativos de la crisis capitalista y es una de las claves de su salida: lograr mayores mercados para la produccin sobrante. Pero los mas concentrados tienden a eliminar a los ms pequeos, en consecuencia se abre una etapa de seleccin de capitales que no puede ser conflictiva. Toda pelea por regmenes especficos no son mas que parte del proceso de seleccin de la crisis: los sectores mas concentrados del establishment local pactan la liquidacin de sus propios connacionales menos concentrados. Es un trueque entre grandes donde los chicos son la prenda del acuerdo, que consiste en la apertura de aquellas reas en las que los grandes capitales tienen la posibilidad de eliminar Pymes de un lado y otro.

nicamente permanecern cerradas a la competencia, aqullas reas en que grandes de un lado teman la aparicin de grandes del otro(3).

Dos visiones antitticas se disputan el terreno interpretativo sobre la naturaleza del proceso en marcha:

-El Mercosur es un movimiento defensivo de los sectores ms poderosos de la clase alta latinoamericana, cuyo fin es establecer un capitalismo regional capaz de negociar conjuntamente en el mercado mundial un mayor participacin, seria una especie de proyecto nacional en escala Cono Sur.

-El Mercosur representa un espacio penetrado y abierto mas o menos a la fuerza por el capital transnacional en busca de mercados. Si los primeros pueden alegar, en su favor, las posibilidades reales que exhiben empresas de uno y otro lado para dominar el mercado regional, los segundos pueden mostrar las adquisiciones de empresas locales por el capital multinacional, la captura de sectores enteros por estos mismos, etc.

En realidad, ambas posiciones son parcialmente correctas: no podemos hablar de un proyecto nacional,si se entiende por tal un espacio social hegemonizado por una clase alta social que espera transformarlo en su coto de caza exclusivo, integrando en todos los nichos de acumulacin posibles, desarrollando de este modo un capitalismo norteamericano o europeo. La realidad es que el resultado probablemente sea el de una clase alta social del Mercosur mucho mas concentrada y, en sectores especficos, con capacidad de competencia mundial, subordinada a los sectores ms poderosos del capital multinacional, tal cual puede verse en la RAMA AUTOMOTRIZ: el capital multinacional marca la pauta con sus exigencias de localizacin ,mientras las familias locales desesperan por la inversin extranjera.

En este sector se evidencian todas las tendencias que hemos sealado: seleccin de capitales(desaparicin virtual de Franco Macri, por ej); subordinacin de capitales locales(la renuncia de los capitales argentinos y brasileos a desarrollar una industria automotriz propia, aceptando las ventajas secundarias de la inversin extranjera: el autopartismo y los negocios secundarios); retiro de capitales locales hacia sectores mas aislados de la competencia(privatizaciones, industrias menos concentradas, etc);chantaje del gran capital sobre los estados y los obreros(Caso Fiat) (4).

Mientras tanto,las empresas locales brasileas y argentinas, proyectan sus estrategias invadiendo territorios antes vedados(5).

Muchas veces intrincados procesos de Joint Ventures, compras y adquisiciones, as como nuevas inversiones, se disponen a ubicarse en relacin con el mercado por venir(6).

Para nuestra sociedad elitista argentina el tema se ve bastante complicado, ya que desde el inicio seria la socia menor de la brasilea, quin a su vez puede encontrarse subordinada al capital trasnacional. La estrategia elegida pasa, entonces por la fusin y venta.

En primer termino las empresas locales se fusionan para alcanzar los nuevos niveles de capitalizacin necesarios para operar en escala Mercosur (Ej: EG3).En segundo termino las empresas simplemente son vendidas ante la incapacidad de enfrentar a los nuevos "pesos pesados" que se incorporan al mercado(Ej: Terrabusi, adquirida por Nabisco, Fric-Rot Gabriel, adquirida por Tenneco, La Serenisima. adquirida en un 50% por Danone, etc.)En tercer lugar, los recursos de la venta de sectores poco prometedores son volcados a nuevas inversiones en los rubros seleccionados por su mayor potencial(Bunge y Born vendi todas sus empresas fuera del rubro agropecuario(7)).

La Experiencia Mundial

Todos los fenmenos de integracin son tan antiguos como el mismsimo capitalismo. El Nafta y la CEE son experiencias que pueden iluminar el futuro del Mercosur. En el caso del Nafta hay un considerable debate en el seno de las tres sociedades involucradas, en especial en torno al futuro del trabajo. Tanto en la CEE como en el Nafta la desocupacin, asociada con la inmigracin, es visualizada como el primer problema que afecta a la clase laboral.

Algunos autores, como Nigel Harris(8),creen que es posible demostrar que la inmigracin no tiene mas que efectos positivos: los inmigrantes llegan porque hay demanda especifica para ellos, realizan los trabajos que los locales desdean y en consecuencia, no significan competencia.

Incluso, cuando hay recesin los inmigrantes suelen retornar a sus pases de origen. Adems como migran en edades intermedias 18-35 aos, gastan muy poco en seguridad social y salud. Segn Harris, el estado tiene necesidad de controlar la poblacin, enfrentndose de facto al gran capital que necesitara de la movilidad de trabajo. En su perspectiva, el control de la inmigracin no tiene que ver con el empleo sino con la lealtad al estado. Pero Harris se equivoca si cree que la mejor forma de defender a los inmigrantes es invertir la leyenda negra creando la leyenda blanca. Sealar que los inmigrantes no compiten con los operarios locales es desconocer la verdad, aunque convenimos que los inmigrantes suelen realizar tareas duras que los locales desprecian, pero no es el caso de otras tareas que no son despreciadas por nadie.

Por ejemplo, los transportistas del Canad y EE.UU estn viendo peligrar sus empleos por la creciente importancia de la mano de obra mexicana en este sector.

Al igual que el Nafta, la CEE puede actuar como espejo que refleja el futuro del Mercosur. Y precisamente no es una imagen agradable(9).

En la CEE el debate sobre la reestructuracin esta tratado a fondo en el libro Made in France de Benjamin Coriat y Dominique Taddei(10),sobre la discusin de la reduccin de la jornada laboral, cuyo principal problema es la desocupacin de los operarios europeos(11).

Hay dos propuestas para solucionarlo, por un lado la apuesta a la competencia y por otro lado la reduccin de la jornada laboral. Casi todos los sectores se han inclinado por la Competencia como solucin del problema, pero veremos mas adelante que no es la solucin ideal, teniendo en cuenta que inevitablemente en algn punto de contacto la cuestin laboral se torna el eje principal de la cuestin.

En los tiempos que hoy corremos y a titulo personal creo que la situacin actual difiere del tema planteado, aunque reconozco que de alguna manera coadyuvan al tratamiento del tema. A esta altura parece difcil que Francia logre desagotar la enorme desocupacin que tiene con una fuerte inversin en el campo de la informtica o de las comunicaciones. Desocupacin que fue in crescendo como consecuencia de la productividad, y por lo tanto de la competitividad de la industria francesa.

Pero vemos como ejemplo que para contrarrestar los efectos de la presin de precios de los japoneses, los alemanes se ven forzados a comprar SKODA en la Rep. Checa y a SEAT en Espaa. Esto no seria novedoso si tambin los japoneses importan mano de obra barata como los alemanes hicieron con los turcos y los alemanes del Este en su momento. Esto sin contar que otros competidores pueden igualar calidad con costos significativamente menores, como los coreanos de DAEWOO o SAMSUNG.

Muchos autores consideran que la COOPERACION es el mejor instrumento para mejorar la competitividad mediante los acuerdos entre empresas. mediante estos acuerdos se tratara de salvar PYMES de la absorcin de capitales, concentracin y centralizacin del capital y aprovechar la capacidad de estas empresas para crear empleo.

Los maestros en cooperacin son los japoneses quienes en el "arte de asegurar relaciones de larga duracin con subcontratistas" se aseguran su calidad de prestaciones por practicas de asociacin que apuntan a asegurar su progreso continuo. Pero no debemos olvidarnos de la tirana de las empresas niponas con las subcontratadas, la forma en que sus operarios son explotados, de modo que la empresa ncleo termina dando a terceros externos el trabajo "sucio" y obteniendo rentas de la relacin. Es falso que la cooperacin se extiende con beneficio entre las empresas subcontratadas; es en realidad la expresin del desarrollo desigual y combinado en el interior de la relacin inter-empresas(12).

La jornada laboral de 6 horas es la nica solucin a priori a la desocupacin:

El fabuloso aumento de la productividad del trabajo debe ser puesto al servicio de la humanidad como tiempo libre y no al del capital como mayor masa de ganancia. Si pensramos retrospectivamente aos atrs veramos que la jornada de 8 horas, fruto de dursimos enfrentamientos entre dos bandos claramente diferenciados, fue el resultado de una campaa de concientizacin a nivel mundial y no la consecuencia lgica del desarrollo capitalista.

Hoy estamos pensando en reducir la jornada en 2 horas y debemos tener el mismo espritu de entonces, para lograr la conciencia de que todos los pases deben adoptar el mismo criterio; sino estaramos ante el gran dilema: el huevo o la gallina, si nadie se mueve hasta que todos estn de acuerdo en hacerlo, probablemente el resultado sea el inmovilismo total. Por el contrario el triunfo de la jornada de 6 horas en un pas importante podra producir un efecto domino, y en este sentido esta cerca de convertirse Europa si los obreros de Francia y Alemania obtuvieran una ventaja semejante(13).

La Industria Automotriz: El Caso Testigo

El ejemplo mas claro de la Industria Mercosur es el de la Industria Automotriz. En esta los acuerdos entre empresas y sindicatos sobre flexibilizacin y salarios constituyen el modelo de las nuevas "relaciones laborales del Mercosur"

La discusin por el rgimen automotriz surgi porque nuestro pas estableca ventajas de todo tipo para las terminales.

La posibilidad de establecerse en el pas lleva al gobierno del Brasil a promover un rgimen similar, estableciendo aranceles de importacin por debajo de los acordados en el Mercosur (el arancel comn es del 18%,el ofrecido por el Brasil es del 2% para la importacin de maquinas y equipos. Esto implicaba de hecho la revisin de los Acuerdos de Ouro Preto de 1994,teniendo como consecuencia inmediata que las terminales y autopartistas inviertan 10600 millones de dlares en 4 aos bajo el amparo del rgimen brasileo.

El objetivo era hacer atractivo el territorio brasileo para el gran capital, esperando de esa manera tasas de crecimiento ms altas y poner freno a la desocupacin.

La creacin del Mercosur significa un Gran negocio para las grandes empresas, pero sobre todos para las multinacionales. Las empresas locales CIADEA o SEVEL solo podran sobrevivir en un mercado cerrado sobre la base de incorporar tecnologa de segunda mano, va la adquisicin de licencias a automotrices europeas(Renault y Fiat-Peugeot) .El tamao del mercado interno era su limite y se beneficiaban hasta ahora de la falta de competencia dado que el tope histrico de 550000 autos-ao, no justificaba grandes inversiones.

As lo justifico Vicenzo Barello, presidente de Fiat Argentina, quin explico que la inversin de 600 millones de dlares que hizo su empresa" solo se justifica cuando pensamos en un mercado de desarrollo regional(Mercosur)y no solamente en el mercado interno,"que no hubiera justificado una inversin de tamaa naturaleza"

Reflexionando sobre lo dicho creemos que la reinstalacin de Fiat en la Argentina esta motivada por un mercado virtual de 200.000.000 millones de personas con una capacidad de compra de 3.000.000 millones de autos-ao.

Con este panorama parece bastante probable que la reaparicin de las grandes multinacionales significara el fin de las montadoras locales. En Argentina, Sevel y Ciadea, los cotos de caza de las familias Macri y Antelo ven diluirse su brillante negocio con el incremento de la competencia por la llegada de nuevas firmas como Toyota, Chrysler, General Motors, Volkswagen. Ambos estuvieron ya a punto de ser liquidados cuando el acuerdo por el rgimen automotriz intento fijar un sistema de cupos contra las empresas que no se hallaren radicadas en ambos pases, lo que beneficiaba a las multinacionales y perjudicaba a las argentinas. Franco Macri insinu que abandonara la rama automotriz si tales clusulas se aprobaran(14)

Conclusiones Finales

La puesta en marcha del Mercosur es hoy una realidad perceptible. Negar su funcionamiento significa desconocer el mbito en el cual se van a desarrollar las pujas laborales de estas pampas.

La clase laboral sufrir las consecuencias del aumento de la competencia entre los operarios, la desocupacin y la miseria, hasta tanto no se elabore una estrategia que se adelante a ese futuro.

Pero debemos dejar en claro que ya no estamos solos en nuestro pas y que formamos parte de un esquema regional, donde no puede prevalecer el nacionalismo argentino fruto de muchos aos de sindicalismo alejado de la lucha real, para dar paso a una solucin internacional que se impone en la realidad de los hechos, como la ms factible, ya que los problemas que hoy nos afectan en esta parte del continente, tambin tienen el comn denominador en otras latitudes, quizas por idnticas razones.

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Notas

(1)El avance del Mercosur es evidente para nuestro pais, ya que Brasil se ha convertido en su principal socio comercial, como mercado y como vendedor. En 1991 cuando se pacto el Mercosur, el volumen comercial entre los cuatro socios era de 1.000 millones de dlares. Para 1995 ya era de 10.000 millones de dlares. Para algunos productos como los automotores, el Brasil es el nico mercado para las empresas argentinas y de hecho, el Mercosur es el nico bloque econmico mundial con el que la Argentina tiene saldo comercial positivo: las exportaciones al Mercosur pasaron de unos 1.500 millones de dlares en 1990 a 5.500 millones en 1995,mientras que en Brasil subieron menos de 1.000 millones a 4000 millones (Diario Clarn, 8/4/96)

(2)Las contradicciones generadas por las diferencias entre los aparatos productivos frenan la extensin del Mercosur. el caso mas claro es el de Chile, cuyo enfrentamiento con la produccin agrcola Argentina es un factor de choque permanente. Chile formaliza un acuerdo de participacin especial en el Mercosur que le permitir el mantenimiento de la proteccin arancelaria de su industria molinera: el arancel cero solo se impondr para productores agropecuarios en plazos de 10 a 18 aos. si en nuestro pas la concesin es resistida por los productores rurales, en Chile tambin hay resistencia por parte de los industriales, que deben soportar presiones salariales por el precio subsidiado de alimentos(Diario Clarn 7/4/96)

(3)Este caso parece ser el de los medicamentos, por ejemplo, una controversia que acaba de explotar entre la Argentina y el Brasil, cuyos mercados de remedios ocupan el noveno y sptimo lugar mundial respectivamente. esta tambin claro porque las multinacionales del sector esperan una apertura del mercado regional; en conjunto, el Mercosur representara el 5 lugar en el mercado mundial de medicamentos, con un total de 12.600 millones de dlares, adems de ser el de mayor crecimiento mundial (Diario Clarn, 23/2/97)

(4)La empresa italiana Fiat es buen ejemplo para todo: desplazo a una armadora local del negocio de automviles(Sevel), extorsiono al Gobierno Nacional en el momento en que un fallo judicial dejo momentneamente sin efecto el pacto con SMATA (dejo entrever que poda revisar su plan de inversiones en el pas si no se reverta el fallo)y ahora anuncia la cancelacin de sus inversiones en Crdoba para fabricar camiones livianos en el Brasil(aprovechando los incentivos fiscales), no sin antes escudarse, para justificar su accionar, en la supuesta conflictividad de los obreros de Cormec (que haban roto, segn un vocero de la firma......" una larga tradicin cordobesa de trabajo y disciplina industrial)(Diario Clarn, 23/2/97)

(5)El ejemplo del lado brasileo es Hering, firma conocida en la Argentina por sus productos textiles, quien desembarca en Bs. As. con la finalidad de revolucionar la industria del cerdo y asociarse con empresas aceiteras(Ledesma y Aceitera General Deheza)para elaborar oleaginosas. (Diario La Nacin, 7/4/96)

(6)Por ejemplo, la oleada de privatizaciones que se prev en el Brasil ha movido a las grandes empresas argentinas a asociarse con sus pares brasileas, Socma con Andrade Gutierrez; B.Roggio con Odeebrecht; Prez Companc con Bozano-Simonsen; y Techint con Usiminas. (Diario Clarn, 14/4/96).

(7)En el caso, Bunge y Born Argentina vendi la textil Grafa a la brasilea Alpargatas Santista Textil; Compaa Qumica a Procter&Gamble; Alba a ICI. Al mismo tiempo los recursos obtenidos se volcaron a Molinos Ro de La Plata a fin de realizar un fuerte ajuste interno y capacitarla para competir en el MERCOSUR (Diario El Economista, 19/4/96)

(8)Nigel Harris:"Labor in the New World System",in Against the Currente,nro.33,julio-agosto 1991

9)Acerca del debate europeo, aconsejo ver con detenimiento en :Milles Robert "Labor Migration, racism and capital accumulation in westwrn Europe, in Capital&Class, nro 28.

(10)Benjamin Coriat y Dominique Taddei:en Made in France. Ed .Alianza,1995

(11)La tasa de desocupacin en Europa es la siguiente: Alemania 12,5%;Espaa 22,3%;Finlandia 15%;Francia 12,5%.

(12)Un ejemplo de la cooperacin a la que someten las grandes empresas a los subcontratistas puede verse en la reestructuracin del sistema de proveedores llevado a cabo por Iaki Lpez en la GM, una verdadera desgracia para los autopartistas y una lluvia de dlares para GM.(Ver Maryan Keller en " Choque" Ed Vergara. Bs. As.,1994)

(13)Vease: Alain Lipetz y Mxime Durand en "Francia: La reduccin del tiempo de trabajo y la competencia salarial" en Cuadernos del Sur, nro.20,Diciembre 1995

(14)En estos das ,finalizando 1996 s esta rediscutiendo el acuerdo al que haban arribado Domingo Cavallo y Dorotea Werneck. La Argentina acepta el ingreso sin compensacin de 13000 autos brasileos por ao hasta el 2000 a cambio de la contrapartida de 40000.Franco Macri no es el nico afectado: Chrysler y Toyota del lado argentino y Volvo, Honda, Hyundai y Asia Motors, por el lado brasileo, carecen de inversiones del otro lado de la frontera, por lo que tienen las mismas limitaciones(Diario mbito Financiero,25/2/97).

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