El juez Pablo Díaz Lacava, del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Pampa, compareció este martes ante el Consejo de la Magistratura para defenderse de un procesamiento penal por lesiones leves y graves, amenazas, abuso de autoridad y maltrato laboral contra seis empleados judiciales, en un contexto que incluye violencia de género hacia las mujeres afectadas.
En su exposición, el magistrado negó los hechos, calificó algunos como “bromas” y enfatizó su arrepentimiento, aunque insistió en su inocencia, argumentando que nunca fue advertido de conflictos en el tribunal.
El magistrado rechazó categóricamente haber maltratado a sus empleados, encuadrando las acusaciones en su estilo de trabajo estricto. “No aceptaba el alegato de oreja”, señaló, refiriéndose a prácticas informales en el tribunal.
El procesamiento contra Díaz Lacava fue confirmado a mediados del año pasado por la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca, ampliando las figuras delictivas tras una denuncia inicial a fines de 2024.
Entre los episodios denunciados se destaca el lanzamiento de una piedra desde la calle hacia una oficina del tribunal, un acto que el juez describió como una “broma” durante su defensa ante la comisión de Acusación del Consejo, presidida por Alberto Maques.
“Estoy sumamente arrepentido, pero fue una broma. Si hubiera sido de gravedad, habría provocado algún daño”, afirmó Díaz Lacava, acompañado por su abogado Andrés Gil Domínguez. En la audiencia también participaron el diputado del PRO Álvaro González, instructor del sumario; el diputado Gonzalo Roca y el abogado César Grau.
El magistrado rechazó categóricamente haber maltratado a sus empleados, encuadrando las acusaciones en su estilo de trabajo estricto. “No aceptaba el alegato de oreja”, señaló, refiriéndose a prácticas informales en el tribunal.
Según su versión, los empleados no cumplían con los horarios, lo que generaba tensiones. “No golpeé, no amenacé, no privé a nadie de la libertad”, recalcó, y agregó que no existen registros de tales actos, aunque él presentó audios de funcionarios gritando para revertir las imputaciones.
Díaz Lacava subrayó que nunca fue acusado de acoso sexual o corrupción, y que los conflictos surgieron con “algunos compañeros del tribunal”, sin que sus colegas lo advirtieran.
El juez enmarcó varias denuncias en disputas por ascensos o autorizaciones, como el caso de una relatora a quien reprendió por retirarse sin permiso, pero quien luego lo invitó a la fiesta de 15 de su hija, según su relato. “Yo soy una persona que no permite los manejos irregulares”, afirmó, sugiriendo que su remoción podría haber facilitado prácticas cuestionables en el tribunal.
Díaz Lacava cerró su defensa con un mea culpa condicionado: “No repetiría nada de lo que ocurrió. Pero me hubiera rectificado si hubiera sabido que alguna situación generó incomodidad”. Pidió disculpas, incluso por actos que considera no ofensivos.
El proceso en el Consejo continúa, con posibles sanciones que podrían ir desde una amonestación hasta la destitución.