El candidato a presidente del Partido Socialista, Alfredo Bravo, no se olvida de su disputa con Gustavo Béliz por la banca vacía en el Senado de la Nación desde diciembre de 2001. Apenas finalizada la feria judicial, se presentó en los tribunales de Comodoro Py ante la sala I de la Cámara Federal Penal para abonar la teoría del complot en su contra, incluyendo en el contubernio al presidente Eduardo Duhalde y al jefe de la SIDE, Miguel Ángel Toma.
Representado por los abogados Alejo y Juan Ramos Padilla, Bravo basó su nueva denuncia en una nota publicada en enero en un diario capitalino, donde se decía que hubo conversaciones telefónicas entre miembros de la Cámara Nacional Electoral y el jefe de la SIDE, y aseguraba además que el presidente veía “con buenos ojos” que finalmente fuera Béliz quien se quedara con la banca.
En su presentación, Bravo advirtió que “el Poder Judicial de la Nación no ha sabido, no ha podido, o no ha querido realizar la profunda y necesaria investigación para conocer los motivos por los cuales todavía se sigue burlando al pueblo soberano” de la ciudad de Buenos Aires.
El dirigente socialista, viene impulsando una causa penal y también el juicio político contra los camaristas Santiago Corcuera, Rodolfo Munné y Alberto Dalla Vía, porque otorgaron la tercera banca de senador de la Capital Federal a Gustavo Béliz, aunque él era el ex co-equiper de Elisa Carrió quien había obtenido más votos.
Bravo afirma que la postergación para su designación en la Cámara Alta permitió “que se sancionaran leyes propiciadas por el Dr. Eduardo Duhalde” que –aseguró- “son perjudiciales para el Pueblo de la Nación Argentina”.
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