
Existe entre quienes no quieren que se revele el movimiento de las cuentas de Walter de Fortuna. Ex administrador de la Aduana es propietario junto a su hermana de una inmobiliaria en Miami, creada por su padre que fue un mecenas para Cavallo al punto que sus estudios en Harvard se los debe a esa familia. Ocurre que las sociedades que maneja De Fortuna tienen un giro comercial de varios millones de dólares al mes y por esas cuentas habrían pasado transferencias, cuya divulgación podría comprometer a más de un político. Por eso se apeló la decisión de Bagnasco de querer conocer la totalidad del movimiento bancario de De Fortuna y no sólo el giro de u$s 500.000 atribuído a Gaggero, ex director de la DGI y vicepresidente del Banco Nación.
por hugo morales / dju