La idea es que ese documento esté accesible a todos los ciudadanos y pueda ser consultado y tenido en cuenta por los médicos en cualquier punto de España ante casos irreversibles y se prevé que se incorporare a los historias clínicas.
En ese sentido, las personas que firmen el documento podrán expresar su deseo de morir y hasta solicitar que no se prolongue la vida por medios artificiales y que, además, se le suministren fármacos necesarios para paliar al máximo el sufrimiento que estén padeciendo.
Asimismo, en los testamentos el enfermo podrá expresar su deseo de que si se encuentran en un estado muy deteriorado, se le administren los fármacos más convenientes para acabar de forma rápida e indolora con su vida.
La propuesta se apoya en la Constitución española y una resolución del Consejo de Europa, y autoriza a los médicos y parientes a proceder a la eutanasia en caso de que el firmante se vea un día en tal necesidad.
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