Actualmente, existe una directiva oficial del Consejo Médico inglés, que autoriza a los profesionales de la medicina a suspender la alimentación artificial de enfermos terminales que no se encuentren en condiciones de comunicar su decisión, y cuando aquellos consideren que su calidad de vida no es digna.
La protección había sido solicitada por Leslie Burke, un hombre de 43 años que padece una enfermedad degenerativa terminal y en su pedido había argumentado que la directiva médica se opone al derecho a la vida. Burke anhela que con la decisión del tribunal se evite que los galenos decidan por el paciente, y así no mueran por resolución de sus médicos.
El Consejo Médico por su parte enfatizó que dicha directiva no impide el derecho a decidir que ostenta todo paciente, y aseguró que estudia la posibilidad de interponer una apelación como forma de clarificar los alcances de la misma. Sin embargo, y ante los debates en torno a la eutanasia la norma está en el centro del debate de la opinión pública.
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