08 de Julio de 2026
Edición 7491 ISSN 1667-8486
Próxima Actualización: 09/07/2026
Diario Judicial

La participación empresarial en el diseño del Mercosur

PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL DEL MERCOSUR

 
La participacin empresarial en el diseo del Mercosur

Introduccin

En el proyecto que enmarca este trabajo, Los actores empresariales y sindicales argentinos ante el MERCOSUR, se trata de determinar si hubo cambios en el comportamiento de los actores productivos desde la Declaracin de Buenos Aires en el ao 2000 hasta nuestros das, a partir del modo de organizacin de sus intereses -en el nivel nacional-, y de la funcionalidad jurdico-institucional del Mercosur interaccin de los actores nacionales con el nivel subregional-.

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El perodo en estudio no es fcil para analizar por varias razones contextuales:

<![if !supportLists]>- <![endif]>La regin toda, y cada uno de los pases estn inmersos en una grave crisis.

<![if !supportLists]>- <![endif]>El proceso de integracin MERCOSUR mismo, a pesar de que a esta etapa se la llame de relanzamiento, se ha visto sometido a diversas tensiones, que en trazo muy grueso podemos vincular a la falta de compromiso poltico con la profundizacin del proceso y al correlativo dficit en la armonizacin de polticas macroeconmicas.

<![if !supportLists]>- <![endif]>El avance en las negociaciones del ALCA - que en esta poca pareca inevitable y limit la discusin a quines y cmo- gener algo muy semejante a una opcin y, como siempre en Argentina- casi antinmica: al comienzo de este perodo slo se poda ser pro MERCOSUR o pro ALCA. A esta altura se ha reconocido cierta legitimacin a pensar ALCA desde MERCOSUR.

<![if !supportLists]>- <![endif]>Y, por fin, la crisis argentina: desde la parlisis del gobierno de De la Ra a la hecatombe del fin de rgimen, de la semana populista de Rodrguez Sa al desarrollismo discursivo de Duhalde y, ahora, el estilo K.

<![if !supportLists]>- <![endif]>Una ms, hasta ahora, cada cambio de gobierno y en este perodo hubo muchos- impulsa declaraciones que trasuntan una gran vocacin integracionista, un gran espritu refundador, que se va diluyendo con el paso del tiempo.

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Hay, tambin, condicionamientos especficos, entre ellos:

<![if !supportLists]>- <![endif]>Si los empresarios actan impulsados por sus intereses y estos intereses se ven afectados por las decisiones polticas, est claro que reaccionarn en consecuencia. Si las decisiones polticas son muy fluctuantes, se producir una constante reconfiguracin de alianzas, tanto al interior del mundo empresarial como con los poderes pblicos -global y sectorialmente- y, an, en relacin al frente externo.

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Condiciones de realizacin

El intento de determinar si, a lo largo de un perodo de tiempo, hubo cambios en el comportamiento de algunos actores, cualesquiera sean ellos, abre una problemtica ciertamente compleja, toda vez que:

- La generalidad de los autores que se ocupan de los empresarios en el MERCOSUR no distinguen actores individuales las empresas- de institucionales las organizaciones empresariales o representativas del empresariado-.

- Entre los que lo hacen, no pocos circunscriben su anlisis del campo empresarial a las organizaciones corporativas ms importantes (Viguera, 2000). Cules son las ms importantes? Algo parece evidente, las ms importantes son aquellas a las que la consideracin pblica les asigna ms relevancia en cada momento. Lo que era considerado ms importante durante los 90 ahora puede no serlo.

- Si se limita el campo de anlisis a las organizaciones ms importantes, queda afuera la representacin de los excluidos las organizaciones de las pymes- y existe el riesgo de slo considerar a estas empresas en la medida de su interaccin con empresas de otro tipo tal como lo hace Hirst (1996, 193), por ejemplo-. Si, por el contrario, se la incluye, las fuentes disponibles, ms all de los documentos emanados del propio sector, son muy escasas, ya que slo espordicamente adquieren trascendencia pblica.

- Adems, no existe un registro pblico de las organizaciones empresariales; y, an, la mayora de las organizaciones de segundo y tercer grado expresan tener prohibiciones estatutarias de informar sobre su elenco de asociados cmaras sectoriales o regionales-. De este modo, no se puede determinar la doble o triple afiliacin de las entidades de primer grado a las centrales existentes que, en general, responden a diversos modelos de representacin de intereses (Acua et al, 1984, 81)-.

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Los niveles de participacin empresarial en el diseo del Mercosur

El punto de partida del anlisis de la participacin empresarial en el diseo del Mercosur fueron los resultados alcanzados en Condicionantes de la participacin social en el Mercosur<![if !supportFootnotes]>[1]<![endif]>. All se distinguieron dos niveles en la participacin de los actores empresariales:

<![if !supportLists]>- <![endif]>La participacin en las negociaciones tcnicas y

<![if !supportLists]>- <![endif]>La participacin en las instancias de definicin de polticas

No basta, sin embargo con esta distincin, toda vez que, a fin de dilucidar si hubo cambios en el comportamiento de los actores empresariales a partir del relanzamiento del Mercosur en el ao 2000, debe revisarse la situacin en las sucesivas etapas del proceso integrativo, al interior de cada uno de esos niveles.

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Limitaciones de las organizaciones para la participacin e influencia

Debe tenerse en cuenta asimismo que, en el mbito nacional y en el regional, tanto en las negociaciones tcnicas como en las instancias de definicin de polticas, las limitaciones estructurales de las organizaciones afectan su accionar, ya que la capacidad de las organizaciones para analizar temas polticos y econmicos, lanzarlos al debate pblico e influenciar el proceso de integracin era muy variable. Esta capacidad dependa no solamente del tamao de la respectiva organizacin, de su poder econmico o de la cantidad de su personal, sino tambin del profesionalismo de sus cuadros, de su voluntad de cambio poltico y de su habilidad para establecer contactos fluidos con sus pares de pases vecinos. (Klein, 190).

Nofal (1998-46), en tanto, al caracterizar la participacin del sector privado en la tarea de profundizacin como escasa e inefectiva, propugna que una cooperacin y participacin ms activa del sector privado contribuira a solucionar el cuello de botella que enfrenta la profundizacin del Mercosur como consecuencia de las restricciones derivadas de la insuficiencia de recursos humanos especializados y de las demandas de una agenda tcnicamente compleja.

Parece haber, entre las opiniones transcriptas, una discordancia. No es as. En tanto Klein encuentra que slo las ms poderosas de las organizaciones empresariales tienen capacidad para analizar temas polticos y econmicos e influenciar en el proceso de integracin, Nofal alienta una mayor participacin del sector privado con el propsito de superar las limitaciones del sector pblico, pero no resulta de ello que se refiera a las organizaciones empresariales, ya que lo que es seguro es que cada empresa importante no puede arriesgarse a delegar las relaciones con el gobierno a una organizacin que representa los intereses generales de la industria (Fodor, 32).

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La participacin en las negociaciones tcnicas

En el marco de la negociacin en los SGT, nico mbito de participacin formal de los empresarios en la primera etapa, la participacin, que fue importante, habra sido obtenida ms por la debilidad tcnica de la estructura burocrtica que por el reconocimiento del derecho a ella de los actores privados, debido a que posean la informacin tcnica y la experiencia necesaria para la armonizacin de normas (Snchez Bajo).

A partir de Ouro Preto, sin embargo, el sector oficial adopt un ritmo de trabajo ms independiente, lo que llev, por ejemplo, a las entidades del sector lcteo reunidas en Buenos Aires el 7 de julio de 1995- a solicitar a las autoridades del Mercosur que pusieran en funcionamiento los SGT N3 y N8, o sus equivalentes en la nueva estructura institucional, para poder seguir avanzando en el diseo y aprobacin de decisiones y normas (Depetris, 137).

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La participacin en las instancias de definicin de polticas

Existen opiniones contrapuestas sobre el rol empresarial en las negociaciones del MERCOSUR. En relacin a ellas, oportunamente (Olivera, 2001) sostuve que se puede vlidamente establecer una relacin entre esas opiniones y los sectores que en estudios anteriores hemos caracterizado como beneficiarios trasnacionales y grandes empresas nacionales- y excluidos del proceso pequea y mediana empresa-. En tanto los empresarios pertenecientes al primer segmento expresan que participaron muy cercanamente el Estado y el empresariado (Achard et al, 1997-350), sus representantes en los mbitos tcnicos manifiestan que los funcionarios de Cancillera- no tienen buen feed-back con los industriales<![if !supportFootnotes]>[2]<![endif]>. Desde el sector pyme, por su parte, la generalidad de las opiniones recogidas mostraban muy escasa participacin, habiendo llegado un entrevistado a expresar que no existe un canal gobierno-productores<![if !supportFootnotes]>[3]<![endif]>. Cabe destacar que las organizaciones representativas de este sector reproducen las debilidades de las empresas (Olivera, 1996; SOCMA, 2000) que lo constituyen, al punto de haber sido equiparadas en su debilidad a las organizaciones paraguayas (Klein, 244), lo que puede considerarse uno de los elementos justificativos de su poca incidencia.

Entonces, parafraseando a Viguera (1996-167), se puede afirmar que quienes contribuyen al diseo de la poltica (politics) logran para s espacios de participacin formal en tanto que los que operan sobre las polticas (policies) a implementar por el Estado, generalmente lo hacen mediante acciones de lobbying y los excluidos del proceso reclaman ser odos. Ahora bien, cabe preguntarse cul es el mbito en el que estas acciones se llevan a cabo. Si los empresarios se percataron de que la presin poltica tena que ejercerse ms sobre el gobierno nacional que sobre el GMC o el CMC (Klein, 179), es legtimo inferir que ello fue as en razn de la limitada institucionalidad del MERCOSUR. Pero es necesario considerar tambin que esa limitada institucionalidad podra deberse al inters de los grupos poderosos por priorizar los canales informales de presin o las prcticas de lobby ya desarrolladas a nivel nacional (Hirst, 196), lo que se demostrara con la constitucin de los Grupos Brasil, Argentina y Cordillera, agrupaciones de empresarios que se conforman para realizar lobby no ya ante las autoridades de su pas, sino ante las de los pases donde sus integrantes han invertido

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Esta era la situacin hasta Ouro Preto, y en la etapa siguiente no vari mayormente<![if !supportFootnotes]>[4]<![endif]>. Si bien la creacin del Foro Consultivo Econmico y Social significa, en alguna medida la institucionalizacin de la participacin empresarial y sindical en el MERCOSUR, su carcter puramente consultivo le resta relevancia, lo que se trasluce en su desenvolvimiento. Ms an, la ndole de su agenda -en lo que hace a los empresarios se vincula casi exclusivamente a su carcter de empleador-, aproxima ms los debates en el seno del FCES a las negociaciones tcnicas que a las polticas, toda vez que lo que est en juego es la relacin entre reconversin industrial y flexibilizacin laboral.

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En relacin a la participacin en las instancias de definicin de polticas existen opiniones contrapuestas sobre el rol empresarial en las negociaciones del MERCOSUR, que se pueden vincular a las diferencias entre los sectores que en estudios anteriores hemos caracterizado como beneficiarios trasnacionales y grandes empresas nacionales- y excluidos del proceso pequea y mediana empresa-.

Cabe sealar que tanto los empresarios que histricamente han accedido a las instancias de definicin de polticas como quienes no lo han hecho, a poco andar se percataron de que la presin poltica tena que ejercerse ms sobre el gobierno nacional que sobre el GMC o el CMC (Klein, 179). Es legtimo inferir que ello fue as en razn de la limitada institucionalidad del MERCOSUR.

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De los acuerdos sectoriales a la privatizacin de la negociacin

El Tratado de Asuncin, en su artculo 5 inc. d) incluye entre los principales instrumentos para la constitucin del Mercado Comn la adopcin de acuerdos sectoriales, con el fin de optimizar la utilizacin y movilidad de los factores de produccin y de alcanzar escalas operativas eficientes. Con la firma de la Dec. 3/91 CMC, que se puede considerar reglamentaria del citado artculo, en 1992, 41 organizaciones sectoriales argentinas y brasileas comenzaron a reunirse, apoyadas por los gobiernos que esperaban que ellas contribuyeran al avance del proceso de integracin. Poco despus, sin embargo, el proceso fue frenado por Uruguay, con argumentos liberales tendientes a demostrar que ellos no contribuan a la aceleracin del proceso (Klein, 187). Paraguay acompa esta posicin. Lo cierto es que la participacin de los empresarios argentinos y brasileos en estos mbitos regionales databa de la poca de los acuerdos Argentina-Brasil firmados por Alfonsn y Sarney-, y que uruguayos y paraguayos tuvieron que ir incorporndose a ellos.

Si los gobiernos esperaban de estas reuniones sectoriales avances en el proceso de integracin, es legtimo suponer que los empresarios pertenecientes a los diversos sectores esperaran que sus representantes lograran acordar decisiones que los beneficiaran. Sin embargo muchos de los empresarios presentes en las rondas de negociacin fueron ms portavoces de sus propios intereses que de los pertenecientes a la totalidad de las empresas de su organizacin (Klein, 188).

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Con el advenimiento del gobierno de De la Ra se esboz un nuevo estilo en las negociaciones. A partir de declaraciones de los funcionarios competentes, de las cuales resulta que el gobierno resigna el rol de actor principal que le cabe de acuerdo al modelo, transformndose en un legitimador de los acuerdos que se alcancen<![if !supportFootnotes]>[5]<![endif]>, los empresarios la UIA- reclamaron que este rol protagnico en las negociaciones fuera formalizado, instituyendo un mbito en el que negociaran directamente, teniendo como contraparte los representantes del propio sector en Brasil y los dems pases del bloque. Pretendan que, alcanzado el acuerdo, los Estados, de participacin necesaria en el marco del sistema vigente, deberan homologarlo. Pareciera que estos funcionarios ignoraran que hay que hacer una diferencia entre quienes formulan las polticas y negocian y los grupos empresariales. Los primeros son representativos de los intereses pblicos y responden de alguna forma a la ciudadana o bien a las instancias de contralor pblico, mientras los grupos empresariales tienen como referente intereses particulares que hacen a su especificidad (Grandi y Bizzozero).

A la luz de esta propuesta gubernamental rpidamente receptada por la UIA -organizacin representativa de los intereses industriales que aparece como ms dinmica en la faz internacional- resulta interesante revisar algunas de las objeciones formuladas a los acuerdos sectoriales del primer perodo (Klein, 187/188), tanto por liberales la posible reparticin del mercado entre grandes empresas conllevara el riesgo de crear situaciones de oligopolio en la regin- como por no liberales los acuerdos eran meramente defensivos-. En este marco aparece, de manera trascendente, la problemtica vinculada a las consecuencias de la concentracin y desnacionalizacin. No ser extrao que hegemonice la representacin de un sector en distintos pases, si no la misma empresa, al menos el grupo econmico al que pertenece. Debera homologarse un acuerdo alcanzado entre los representantes de estas empresas? Cul debera ser el rol de los estados ante estos acuerdos?.

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Comienza a sentirse el ALCA

Si bien esta propuesta de la UIA no resulta aislada, ni es novedosa -es coincidente con la mayora de las opiniones vertidas en el marco del Foro Empresarial de las Amricas<![if !supportFootnotes]>[6]<![endif]>, mbito que pretende examinar la experiencia del sector privado como agente capaz de influir y dar sostenimiento a los acuerdos regionales de integracin, con el fin de transmitir las visiones del sector privado respecto al ALCA a los gobiernos de la regin<![if !supportFootnotes]>[7]<![endif]>-, resulta muy ilustrativa en relacin a su posicionamiento, si se analiza el contexto en el que fue formulada, ya que, poco antes de la asuncin del gobierno de De la Ra, la UIA resolvi exteriorizar una posicin en defensa de la industria nacional frente al Mercosur y las relaciones comerciales internacionales, mediante un golpe de timn poltico que realiz su conduccin, al destituir a los empresarios que llevaban hasta ahora las negociaciones con Brasil y con el rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA). La decisin se adopt tras una minicrisis, despus de que un grupo de empresarios pretendiera que la UIA fijara una posicin ultraliberal en sus posturas del Mercosur y el ALCA<![if !supportFootnotes]>[8]<![endif]>.

Este posicionamiento llevara a la entidad fabril, en septiembre de 2001, a propugnar Suspender el Mercosur para asegurar su futuro tal como significativamente se titula el documento con el que exterioriza su posicin frente a la demanda de los sectores fabriles ms castigados por la suba de las compras a Brasil, quienes expresaron su desesperacin a las autoridades de la UIA. Su presidente, Jos Ignacio de Mendiguren, expres No estamos ni con quienes quieren desarmar al Mercosur para ir al ALCA ni con quienes miran para otro lado y hacen como que no pasara nada. Aluda, con ello, a las posturas atribuidas a Domingo Cavallo que propiciaba la desaparicin del Mercosur, para avanzar hacia un acuerdo de integracin con Estados Unidos y de Adalberto Rodrguez Giavarini negadora<![if !supportFootnotes]>[9]<![endif]>. En definitiva, desde una perspectiva pro Mercosur, lo que estaba en juego en ese momento eran las asimetras macroeconmicas y la falta de decisin poltica para superarlas.

Ms participacin o ms de lo mismo?

Luego, en el gobierno de Duhalde, en un marco global de indefinicin, en los primeros das era dable inferir una lnea de accin en este campo. Un par de datos resultaban alentadores: en ocasin de la reunin de ministros celebrada en febrero de 2002, de Mendiguren Seal que una de causas de las dificultades en la relacin con los socios del Mercosur era la diferencia entre las agendas econmicas y que a partir de ahora las polticas econmicas de los dos pases tienden a converger<![if !supportFootnotes]>[10]<![endif]> y El Grupo Mercado Comn, mximo organismo tcnico del Mercosur, que se reunir a partir de hoy en Buenos Aires, estudiar la posibilidad de adoptar una moneda nica para el bloque tras la devaluacin en Argentina<![if !supportFootnotes]>[11]<![endif]>. Estos elementos acercaban a la profundizacin de la integracin y a la coordinacin de polticas macroeconmicas. El tiempo mostr que quedaron en mero discurso de ocasin. En esos mismos das Amaral invit a De Mendiguren y a los ejecutivos argentinos a una gira comercial, con l y empresarios brasileos, a China e India, en abril prximo. Tambin viajarn hombres de negocios de su pas a la cumbre de Mercosur. Los ministros intentan fomentar la participacin privada, casi una novedad del lado argentino<![if !supportFootnotes]>[12]<![endif]>, toda una definicin sobre cul es la ndole de la participacin atribuida por los funcionarios a los actores empresariales.

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Asume Kirchner cambia algo?

Como es tradicional que suceda ante la iniciacin de un gobierno, el presidente Nstor Kirchner recogi elogios y apoyos entre el empresariado, sector que destac la "coherencia" del nuevo Jefe de Estado y la continuidad de Roberto Lavagna en el ministerio de Economa tras su discurso ante la Asamblea Legislativa.
En particular, el presidente de la Federacin Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, calific de espectacular la postura que asumi Kirchner en torno al Mercosur, un mercado regional que, a criterio del Jefe de Estado, debe ser el marco apropiado para que el pas compita en el exterior...<![if !supportFootnotes]>[13]<![endif]>.

Sin embargo, a poco andar se van advirtiendo algunas seales de alarma en el empresariado ante la dinamizacin del consumo interno, resultante del aumento de salarios, que se satisfacera, en opinin de algunos empresarios, con importaciones brasileas. "En este punto, y desde su puesto en la Unin Industrial Argentina, Javier Gonzlez Fraga se descuelga con la propuesta de retrogradar el Mercosur, que debera segn su planteo dejar de constituir una unin aduanera caracterizada por definicin por un arancel externo comn; es decir, una barrera de proteccin compartida respecto del resto del mundo para conformar slo un rea de libre comercio, sin aranceles entre sus miembros pero restituyndole a cada uno la soberana para definir su poltica comercial hacia otros pases<![if !supportFootnotes]>[14]<![endif]>. Gonzlez Fraga elogia, de este modo, la estrategia chilena, que opt por los acuerdos bilaterales, incluyendo ahora el que sell con EE.UU. Pero esa estrategia podra consolidar una estructura productiva compuesta por sectores bsicos, relegando la aspiracin a una mayor diversidad y a un objetivo de pleno empleo de la mano de obra. En principio, no parece ser ste el proyecto poltico del gobierno de Kirchner y tampoco el modelo del equipo encabezado por Roberto Lavagna. Pero lo concreto es que hasta ahora Economa viene desentendindose de la cuestin de la integracin, con lo que estratgicamente carece de un ingrediente sustancial<![if !supportFootnotes]>[15]<![endif]>. Sin embargo, respecto del Mercosur, de la ltima cumbre Lula-Kirchner surgi la creacin de una comisin para monitorear el comercio entre ambos pases, instndose a los privados a superar por consenso los problemas que surjan por algn excesivo desnivel sectorial. Como se ve, un regreso a las posiciones sustentadas en tiempos de De la Ra-

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En suma, con cada cambio de gobierno, se anuncia el relanzamiento del MERCOSUR y se alienta la participacin empresarial. Con el tiempo, el relanzamiento pierde impulso y la participacin empresarial se limita a la participacin en el mercado.

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BIBLIOGRAFA CITADA

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VIGUERA Anbal. La trama poltica de la apertura econmica en la Argentina (1987-1996), Ediciones Al Margen, La Plata, 2000.

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<![if !supportFootnotes]>[1]<![endif]> Investigacin dirigida por la Dra. Noem Mellado, publicada en Aportes para la Integracin Latinoamericana N8, Instituto de Integracin Latinoamericana, UNLP, 2003.

<![if !supportFootnotes]>[2]<![endif]> Entrevista a Jorge Secco. Gerente General del Centro de la Industria Lechera CIL-.

<![if !supportFootnotes]>[3]<![endif]> Entrevista a Guillermo Draletti. Presidente de la Unin General de Tamberos UGT-.

<![if !supportFootnotes]>[4]<![endif]> Desde una perspectiva brasilea: Ahora estamos nosotros, los empresarios, la economa real, comandando el proceso y Nosotros participamos activamente de CIM (Consejo Industrial del MERCOSUR) Dagoberto Lima Godoy, presidente de la Federacin de Industrias de Ro Grande do Sul. Entrevista de Radio el Espectador, 05.05.97, http://www.espectador.com/text/mercosur/mer05051.htm

<![if !supportFootnotes]>[5]<![endif]> "En estos momentos los empresarios estn negociando en un contexto muy diferente del que tuvieron el ltimo ao... Adems, los acuerdos van a venir justamente del sector privado. Nuestra labor como gobierno es sentarlos en una misma mesa, y realmente lo que hemos podido ver es un espritu negociador. Creo que ac el gran temor es al incumplimiento, pero estamos en una situacin donde no parece tan probable que suceda, pese a que lo vamos a monitorear." La Nacin, 30 de abril de 2000, Subsidios en la mira, Declaraciones de Dbora Giorgi, Secretaria de Industria, Comercio y Minera.

<![if !supportFootnotes]>[6]<![endif]> 12.Sinopsis: El Papel del Sector Privado, en: http://www.alca-ftaa.org/groups_s.asp

<![if !supportFootnotes]>[7]<![endif]> La experiencia del sector privado en las negociaciones de diferentes procesos de integracin regional, en: http://www.alca-ftaa.org/PUBS_S.asp

<![if !supportFootnotes]>[8]<![endif]> Clarn Digital Economa, 10 de noviembre de 1999.

<![if !supportFootnotes]>[9]<![endif]> Pgina/12, jueves 27 de septiembre de 200. La Unin Industrial pidi dejar en suspenso el acuerdo regional sin plazo. Por David Cufr.

<![if !supportFootnotes]>[10]<![endif]> Trabas comerciales entre Argentina y Brasil. http://www.pagina12.com.ar/

<![if !supportFootnotes]>[11]<![endif]> Estudiarn moneda nica regional. El Merco viene marchando.

Estimado colega periodista: si va a utilizar parte esta nota o del fallo adjunto como "inspiración" para su producción, por favor cítenos como fuente incluyendo el link activo a http://www.diariojudicial.com. Si se trata de una nota firmada, no omita el nombre del autor. Muchas gracias.

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