Con un “acuerdo protocolar” fue recibido el nuevo ministro de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni, en tanto que por el carácter casi informal de esta reunión quedaron en llamado de espera los expedientes sobre la extradición del ex represor Alfredo Astiz y las polémicas repercusiones sobre el adelanto de voto sobre pesificación atribuido al ministro Antonio Boggiano.
Si bien los ministros corrieron vista al Procurador General de la Nación sobre un planteo de la Comisión de Juicio Político del Congreso para que en proceso que se sigue contra Eduardo Moliné O´Connor entiendan conjueces abogados en lugar de conjueces magistrados, en el acuerdo tampoco se discutió la sucesión de Carlos Fayt como presidente de la Corte, aunque algunos sectores deslizaron que esto “podría demorarse por lo menos hasta fin de año”.
Ni bien arribó al Palacio de Justicia, Zaffaroni, tal como lo había adelantado expresó que si bien “deben cambiar unas cuantas cosas” en la Corte Suprema esto “no necesariamente debe ser en el primer día” de su tarea, confirmando así lo dicho el pasado viernes en la conferencia de prensa luego de jurar como ministro, en la que insinuó la necesidad de una renovación.
En otro orden, Zaffaroni recibió antes de su primer acuerdo la primera recusación al solicitar un letrado que no intervenga en la causa por la muerte del joven Walter Bulacio, asesinado presuntamente por efectivos de la Policía Federal en 1991, a la salida de un recital de la banda de rock “Los Redonditos de Ricota”.
En este sentido, el abogado Pablo Argibay Molina, defensor del ex comisario Miguel Ángel Espósito, acusado por la muerte de Bulacio, recusó a Zaffaroni por entender que el magistrado tiene “interés directo en la causa”, alegando que en sus momentos de juez el penalista no contrarió la existencia del "Memorando 40", que permitía la detención de menores de edad sin la intervención de un magistrado, una práctica policial conocida en la jerga como “razzia” y que si su actitud hubiera sido otra Bulacio seguramente estaría vivo.
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