Recién extraditado del Uruguay, donde estuvo preso más de dos años, el ex juez Alberto Nicosia ya empezó a trajinar estrados judiciales. Hoy se negó a declarar ante el juez de instrucción Esteban Cicciaro, quien lo tiene imputado en una causa por cohecho y estafa procesal argumentando que necesita tiempo “para estudiar las pruebas en su contra”, explicaron fuentes de la defensa del ex magistrado.
No será la única defensa que Nicosia deberá preparar en su celda de un edificio de Prefectura Nacional en la Darsena “F” del Puerto de Buenos Aires. El lunes que viene será trasladado ante el juez federal Norberto Oyarbide, que lo reclama por la causa que le quita el sueño: la defraudación millonaria al estado nacional con juicios contra Ferrocarriles Argentinos, donde se lo consideraría jefe de una asociación ilícita.
La reactivación de las causas judiciales contra Nicosia son el corolario de una largo y trabado proceso de extradición desde el Uruguay, donde el ex juez fue encontrado en el 2000 por personal de Interpol de ese país. Allí estuvo preso y luego se lo liberó, pero por reclamo de la justicia argentina se lo volvió a encarcelar y ayer fue finalmente enviado a Buenos Aires.
El caso de Nicosia saltó a la luz cuando una investigación judicial detectó una presunta maniobra que el ex juez habría realizado junto con directivos de la disuelta empresa Ferrocarriles Argentinos para emitir fallos condenatorios contra el Estado.
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