El ex jefe de la Armada e integrante de la última junta militar Rubén Franco aseguró hoy ante la justicia que era "totalmente ajeno" a la existencia de una plan sistemático para la sustracción, suprensión y sustitución de identidad de hijos de personas desaparecidas durante la dictadura.
El ex jefe naval cumplió hoy con su postergada ampliación de indagatoria a pedido de los familiares de las víctimas, quienes en los últimos meses aportaron nuevos casos de criaturas y mujeres embarazadas desaparecidas, en el marco de una ronda que inció el ex presidente de facto Reynaldo Bignone y que continuaría el próximo martes cuando sea convocado el ex titular del disuelto primer cuerpo de Ejército Guillermo Suárez Mason, en cuya jurisdicción funcionaron centros calndestinos de detención como "El Olimpo", "El Pozo de Banfield" y "Automotores Orletti".
Franco, según confiaron voceros judiciales habría asegurado desconocer los hechos que se le imputan y por los cuales se encuentra cumpliendo arresto domiciliario desde hace dos años y medio, cuando fue procesado por el ex juez federal Adolfo Bagnasco, resolución que luego fue confirmada por la Cámara Federal porteña.
Desde su cargo en el poder de ipso, Franco fue uno de los jefes militares que convalidó la destrucción de toda la documentación relacionada con la represión antisubversiva en los años 70.
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