La Corte Suprema de Estados Unidos dictó hoy una sentencia que impide a las bailarinas de locales nocturnos exhibirse totalmente desnudas: al menos deberán cubrirse los genitales y parte de los senos. La jueza Sandra Day O´Connor, única mujer integrante de la Corte, consideró que bailar desnuda es una "forma de expresión" que, en cierta medida, está garantizada en la primer enmienda de la Constitución estadounidense. Más aún, el derecho a la libertad de expresión debe ser considerado en un contexto social. Los nueve miembros de la Corte Suprema aprobaron esta opinión con seis votos favorables y tres en contra.
Las definiciones más importantes del fallo son las siguientes: “Las autoridades pueden tener interés en combatir los efectos secundarios negativos, asociados con los locales en los cuales las bailarinas se exhiben desnudas porque dichos locales son frecuentados a menudo por la mala vida y, una forma de moralización, puede ser útil en la lucha contra el crimen.
Cubrir los genitales y parte del seno de las bailarinas no es una forma de censura porque no suprime totalmente el efecto excitante del baile. Solamente tiene un efecto mínimo en el mensaje erótico, en cuanto incide en una parte de la expresividad que se comprueba cuando cae la última indumentaria.”
Un antecedente de este planteo lo constituyó el local nocturno de Eerie, una localidad de Pennsylvania, donde las autoridades habían prohibido el desnudo completo. Sin embargo, la Corte del Estado le restituyó a las mujeres que hacían desnudos la facultad de realizar el espectáculo tal como estaba previsto, en nombre de la libertad de expresión, garantizada por la Constitución. La Corte Suprema federal anuló ahora la decisión de sus pares de Pennsylvania y confirmó lo resuelto por las autoridades de Eerie.
La sentencia tiene competencia en todo Estados Unidos, con lo cual, quien no acate el fallo, será considerado fuera de la ley. Se trata de la segunda sentencia de tipo moralizador de la Corte Suprema en menos de un mes, hace dos semanas atrás se determinó la prohibición de leer revistas pornográficas o eróticas como Playboy para los detenidos en una cárcel.
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