El escrutinio de los votos tras las elecciones presidenciales en Estados Unidos ha adquirido hoy un ribete eminentemente judicial. El tribunal de La Florida encargado de estudiar la ampliación del plazo del recuento a mano en varios condados del estado sureño decidió que no se modificará la hora límite del escrutinio, por lo que el partido Demócrata por el que el vicepresidente Al Gore fue candidato ya decidió apelar la decisión ante la Suprema Corte de La Florida.
En la madrugada de mañana miércoles en Argentina, por lo tanto, todos los condados deberán remitir los resultados finales de los recuentos, aunque a la apelación de los demócratas se suma la del condado de Volusia, que ya está en curso.
Una vocera del juzgado, Terre Cass, que no hay competencia para ampliar el plazo final, y dejó una posibilidad para que otros condados entreguen los resultados de sus recuentos más tarde de la hora fijada.
Tratando de paliar la denominada “crisis del recuento”, el candidato republicano George Washington Bush propuso, a través del ex secretario de Estado (canciller), James Baker, un compromiso por el que los republicanos aceptarían el escrutinio manual si sus contrincantes lo concluyen durante hoy. Así, Bush retiraría las demandas judiciales porque, según Baker, “ya es hora de acabar con la crisis”. Aunque, sin dudas, Gore se opone a este pacto, y está tratando de mostrar tranquilidad mientras ejerce la presidencia en ausencia de Bill Clinton.
En otra decisión contraria al partido gobernante, el condado de Miami-Dade, el más populoso de Florida, ha accedido a la petición de los demócratas de realizar un recuento manual de los 650 mil votos registrados. La secretaria de Estado de Florida, Katherine Harris, fijó también un plazo máximo en el que deben estar entregados los resultados electorales de los 67 condados, aunque los demócratas también recurrieron esta decisión.
Sin embargo, los votos por correo de Florida serán contabilizados recién el próximo viernes, por lo que no se conocerá hasta el sábado –al menos- a quién corresponden los 25 electores que están en juego en el estado, que definirán la elección y que ha sido objeto de una dura pugna política y legal.
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