Parece estar el próximo ministro de Justicia, Ricardo Gil Lavedra para atender a la prensa en general, salvo para algunos diarios. El jurista no sólo no brinda reportajes -pese a dos que ya concedió a La Nación y Página 12- sino que tampoco atiende el teléfono para confirmar información puntual y que hacen a la seria relación y para nada componedora que debe existir entre el periodismo y los funcionarios. Lamentable traspié para un hombre que cuenta con un importante grado de consenso y de expectativas favorables para mejorar el servicio de Justicia. Quizás estará preocupado por el desplante que le produjo Rafael Bielsa "no estoy para ser segundo de Gil Lavedra", o por no poder, luego, tener como viceministro a un hombre del prestigio del camarista Cattani, cuyo nombre sigue sobrevolando los despachos de ese ministerio.
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