Un joven de origen turco fue condenado por un tribunal alemán a más de nueve años de prisión por haber matado a su hermana, a la que criticaba por su estilo de vida "demasiado liberal".
El sangriento episodio, ocurrido en febrero del año pasado en Berlín, había conmocionado a la capital alemana y reabrió el debate sobre los procesos de integración de extranjeros en el país. La comunidad turca en ese país alcanza unas 2,5 millones de personas.
El principal acusado, Ayhan Surucu, de 19 años, fue condenado a nueve años y tres meses de cárcel, la máxima pena que contempla el Código Penal alemán para estos casos (el imputado era menor cuando mató a su hermana).
Surucu mató a balazos a su hermana Hatin, que estaba esperando un colectivo, por considerar que debía restaurar el "honor de la familia". Hatin, de 23 años, había roto la relación con su familia, de origen kurdo, y vivía de forma independiente con su hijo de cinco años tras dejar a un primo con el que la habían forzado a casarse cuando era adolescente.
Durante el juicio, Surucu confesó haber sido el autor de los disparos, descartando la responsabilidad de otros dos hermanos varones (Mutlu y Alpaslan), quienes habían sido acusados por la fiscalía como copartícipes. Finalmente, ambos fueron absueltos por falta de pruebas.
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