La justicia correccional investiga si médicos del Hospital Británico de esta capital incurrieron en una "mala praxis" que desencadenó la muerte del jugador de voley de Boca Juniors Emiliano Queimaliños, de 19 años.
Queimaliños fue operado el 3 de agosto de 1998, ya que padecía del denominado "síndrome de Morfan", que se manifiesta por "una especial vulnerabilidad en los tejidos conectivos, especialmente en la piel y ligamentos", en personas de elevada estatura, con dedos muy largos. Según explicó el abogado querellante, el deportista sufrió, durante la primera intervención a la que fue sometido "una hemorragia incontenible" dada su propensión a padecer "aneurismas y crisis cardíacas" propias de su enfermedad.
A raíz de esa crisis, el joven volvió a ser intervenido en dos oportunidades en las siguientes 36 horas; permaneció un mes en estado vegetativo y sobrevivió seis meses más hasta su fallecimiento, según recordó el abogado patrocinante Raúl Bercesat.
La juez correccional Ángela Braidot tiene a su cargo una investigación por "homicidio culposo", en cuyo marco lo médicos que lo asistieron habrían reconocido que el fallecimiento se produjo por "muerte súbita" pero no se hizo mención a la "hemorragia que sobrevino a la primera intervención".
El médico Alfredo Achaval, perito de parte, sostuvo que Queimaliños murió "por impericia médico-quirúrgica, que le provocó una lesión hemorrágica irreversible".
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