Así lo decidió el juez Guillermo Moyano, entendiendo que en esta causa del múltiple filicidio debía declararse la inimputabilidad de la mujer Karina Giles, ordenando su internación en una institución de salud mental y cerrando con esta resolución el expediente contra la mujer de 32 años que mató a cinco de sus siete hijos, un bebé de dos meses, dos mellizos de dos años, un varón de seis años y otro chico de ocho, asfixiándolos mientras dormían.
En este sentido, los psicólogos y psiquiatras concluyeron en su informe en que “el estado de las facultades mentales de la mujer muestra alteraciones compatibles con trastornos psicóticos breve, ideación paranoide y núcleos melancólicos”, patología que según los especialistas “es peligrosa para ella misma y para terceros”, por lo que se recomendó su internación en una institución psiquiátrica adecuada.
Todo ocurrió en la madrugada del pasado cuatro de noviembre, cuando la mujer se encontraba sola con seis de sus hijos en una modesta vivienda de Choele Choel, donde convivía con su esposo, un jornalero que estaba trabajando en el campo.
Según fuentes judiciales la misma madre de los niños, trasladó a los cuatro niños más pequeños dormidos a la cama matrimonial, tapándolos con frazadas y almohadas, para luego sentarse encima de ellos, quitándoles de esta manera toda chance de respirar.
Además, como el varón de ocho años se resistió su madre le ató las manos y luego lo asfixió, pero la hija de de nueve años logró escapar y a los gritos alertó a los vecinos al decirles “mi mamá me quiere matar”, en tanto que cuando la policía llegó a la casa encontró a la madre sentada en una silla y mirando los cuerpos de sus hijos, escena sobre la que explicó que lo hizo “para que no sufran”.
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