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Ni los jueces se salvan de la inseguridad


Por: Matías Werner @matiaswerner mwerner@diariojudicial.com

En una audiencia de flagrancia, un imputado amenazó a un juez y a un fiscal. “Los voy a matar, gatos”, gritó. El juez se inhibió de seguir actuando pero la Cámara del Crimen lo ratificó: “podrá, por su reconocida trayectoria, cumplir cabalmente y haciendo abstracción de los acontecido, con la debida administración de justicia”, dijo.


Un hecho de violencia se generó en el medio de una audiencia de flagrancia.Un imputado por el delito de robo en grado pateó las sillas de la Sala de Audiencias y amenazó a un juez y a un fiscal. Los protagonistas de la escena fueron el magistrado Luis Schelgel, titular del Juzgado Criminal y Correccional n° 60, y la auxiliar fiscal, María Garello.

“Los voy a matar, gatos. Estas en mi casa, atrevido”, gritó gritó F.B., un hombre de 30 años en situación de calle que se preparaba para afrontar la audiencia, que fue luego suspendida por los incidentes. Tras ello, comenzó a patear las sillas que casi lograron impactar en el juez que llevaba adelante la audiencia.

 

Tras el episodio, Schelgel decidió inhibirse de entener en el expediente por la causal de violencia moral, pero la jueza María Alejandra Provítola la rechazó. Ese temperamento fue confirmado este jueves por la Sala VII de la Cámara del Crimen.

 

Pese a que se inhibió, la Cámara del Crimen estimó que Shelgel “podrá, por su reconocida trayectoria, cumplir cabalmente y haciendo abstracción de los acontecido, con la debida administración de justicia”.

“Sin desconocerse la alteración del ánimo que pudo afectar al magistrado agredido, con motivo del suceso que se observó en el soporte óptico acompañado, la integridad de espíritu, la elevada conciencia de su misión y el sentido de la responsabilidad que es dable exigirle, puede colocarlo por encima de cualquier consternación”, sostuvo el camarista Carlos González, al confirmar el rechazo de la inhibición.

González entendió que Shelgel “podrá, por su reconocida trayectoria, cumplir cabalmente y haciendo abstracción de los acontecido, con la debida administración de justicia”.

Según pudo averiguar Diario Judicial, en enero F.B. Había sido declarado inimputable por otra causa, también por robo en grad de tentativa, en la que tres especialistas le diagnosticaron síndrome delirante.

“El examinado se encuentra exaltado, suspicaz y paranoide con lo cual el interrogatorio debió ceñirse a lo posible de indagar, no pudiéndose recabar los antecedentes clínicos. Agresivo con el personal de custodia a quien agrede verbalmente, crispado, tiende a exitación”, se desprende del peritaje psiquiátrico que le hicieron.

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