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¿Será Justicia?


Por: Matías Werner @matiaswerner mwerner@diariojudicial.com

Raúl Gustavo Ferreyra, Julio Maier y Raúl Zaffaroni disertaron en la Facultad de Derecho de la UBA y se refirieron en duros términos al Poder Judicial. El ex supremo denunció que en la Corte Suprema “no hay seguridad jurídica” y que “los casos los resuelven los secretarios”. Ferreyra criticó cómo se enseña el Derecho y dijo que no se puede esperar Justicia “de un juez de Comodoro Py”, mientras que Maier se lamentó de la tarea de magistrados actuales, muchos de ellos sus alumnos.


El Salón Rojo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires albergó una disertación sobre “Justicia o Injusticia” en la que tres “pesos pesados” del Derecho lanzaron sus dardos contra la realidad del Poder Judicial y su rol en la actualidad. El constitucionalista Raúl Gustavo Ferreyra, el ex integrante del TSJ de la Ciudad de Buenos Aires Julio Maier y el ex ministro de la Corte Suprema de Justicia y actual vocal de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Raúl Zaffaroni, congregaron a estudiantes y graduados para cuestionar duramente el funcionamiento de todo lo relacionado al mundo del derecho:. Desde la enseñanza universitaria hasta la toma de decisiones de los magistrados.

Sumisión

Alarmado por los “sacudones” sobre los “cuatro poderes del Estado”, Ferreyra habló de Justicia “sumisa” en el sentido de “obediente” a un poder “omnipotente” como es el Ejecutivo. “La misión primaria del Preámbulo de la Constitución Argentina es afianzar la paz, y la secundaria la igualdad”, adelantó el constitucionalista, que reconoció las falencias que tienen la Constitución “porque es un modelo del siglo XIX”, aunque dijo sentirse preocupado  ”en distinguir esa esfera que nosotros llamados Derecho como fuerza racionalmente regulada, frente a una fuerza irracional y desregulada, que no es Derecho.

Ferreyra declaró que existe “un error lexical” al decir que cuando existe un conflicto, sea común señalar “que decida la Justicia”. “Esa impropiedad de políticos  e incluso de profesores de esta Facultad de Derecho, que dicen eso cuando la Justicia es un valor”, critico.

Para el constitucionalista “No es la Justicia” sino que “la Constitución es la que organiza un modelo y dentro de ese modelo aparece la jurisdicción, no la Justicia. La Jurisdicción es la que tiene la capacidad de decir el derecho, no de crear normas”. A juicio de Ferreyra, profesor titular de Derecho Constitucional en esa casa de estudios, esto “no es una cuestión menor” y remarcó que “peligrosamente en esta Facultad se enseña derecho con lo que los jueces dicen que es el derecho. A través de lo que un intérprete decide, y no se le dice al alumno que ese interprete puede ser un sumiso al Poder de turno”, apuntó.

En lo que hace a la materia de funcionamiento de la Justicia Argentina, el profesor se mostró pesimista, al resaltar, irónicamente, que el único avance en los últimos años “es que se terminó la obligación de agregar copias en los escritos y cambiarla por la de subirlos al sistema informático”, pero que “al margen de eso, la sumisión sigue siendo igual”.

El jurista agregó también que, cuando estos jueces deciden las cuestiones en contra lo que dice la Constitución, o no cumplen un compromiso internacional, se está en presencia de “actos jurisdiccionalmente inválidos” y declaró que “no es técnicamente correcto esperar Justicia de un juez de Comodoro Py”.

Ferreyra declaró que existe “un error lexical” al decir que cuando existe un conflicto, sea común señalar “que decida la Justicia”. “Esa impropiedad de políticos  e incluso de profesores de esta Facultad de Derecho, que dicen eso cuando la Justicia es un valor”, critico.

Malos jueces, malos alumnos

Julio Maier dijo al auditorio que vino a hacer preguntas “y no a dar certezas”, y se mostró alarmado de que haya encuestas “que dan a la Justicia como el organismo menos valorado, incluso después de las fuerzas de seguridad, que siempre se han ubicado en el fondo”.

“¿Me pregunto, cómo puede ser esto si yo fui uno de los que eduqué a los que están ahora en el Poder Judicial, y yo no recuerdo haber explicado esto que pasa ahora?”, se lamentó el autor del Tratado de Derecho Procesal Penal con el que han estudiado varias generaciones de abogados.

En sintonía con lo que después cuestionó Zaffaroni, Maier se mostró en contra del control de constitucionalidad “difuso” que tiene el sistema argentino. “No puede ser que 30 mil jueces estén habilitados para decir que una ley es correcta o incorrecta. Es una tontería total. Lo dije en esta Facultad y me quisieron colgar”, bromeó.

Además, Maier dijo no creer en la “independencia judicial” sino que precisó que esa definición en realidad es “libertad de decisión al momento de fallar sobre un caso”.  

Zaffaroni, por su parte, empezó hablando de derecho penal y alertó de que, debido al accionar de las fuerzas de seguridad, podría existir un delito doloso por parte de altos funcionarios estatales. “En cualquier medida de carácter represivo hay responsabilidad del jefe, pero sólo si en su ámbito de observación tenia noticias de que alguien estaba actuando fuera de la norma, sino no. Ahora, si la Ministra de Seguridad da por cierto todo lo que dicen sus subordinados, y la vicepresidente dice que hay una presunción de las fuerzas de seguridad…cuidado, creo que hay bastantes indicios que las fuerzas de seguridad no están actuando conforme a la norma”, se alarmó.

Además, el ex supremo, que se fue de la Corte en enero de 2015, se refirió a casos de la actualidad y advirtió que “Maldonado se habrá ahogado, pero no estaba paseando al borde del rio y se le ocurrió zambullirse”. Reflotando “conceptos básicos” del Derecho Criminal, Zaffaroni cree que en ese accionar “hay culpa consciente” y alertó “que en el próximo caso habrá dolo eventual sin ninguna duda, por no hablar ya de dolo directo”.

“No estoy diciendo ninguna novedad, estoy diciendo lo que le explico a todos los alumnos, es una grosería explicar esto, pero la tengo que explicar acá, en la facultad de derecho”, se lamentó el magistrado, egresado de la misma, pero a la que también criticó. “Esta Facultad de Derecho en el ámbito de la UBA siempre tuvo las posiciones mas reaccionarias” cuestionó, a la vez que recordó que “era el baluarte universitario de la reacción”.

Al igual que Maier, el actual vocal de la CIDH se preguntó en qué se equivocaron al enseñar. A su juicio, creyó que no insistió lo suficiente “en que de acá – por la Universidad- no se trata de que salgan solo buenos tramitadores de expedientes, sino de que salgan abogados”. Zaffaroni dijo sentirse “sumamente preocupado” por la formación por la “orientación y la formación que suele dominar esta Facultad”

“Yo no soy jurista, me siento mal cuando me dicen jurista, porque hace referencia al intelectual, y un intelectual acá siempre detesta todo lo popular. Soy abogado. Y explicamos un Derecho donde nos perdemos en las finezas técnicas, otras veces no somos lo suficientemente claros en cuanto a un concepto básico, que es la imparcialidad”, adelantó.

A criterio del ex supremo “los jueces no son imparciales, y esta bien, porque son seres humanos, parte de la sociedad” sino que “cada uno tiene su cosmovisión, pero sí se puede hacer imparcialidad en el judicial, conforme el principio republicano de pluralidad ideológica”. Eso fue celebrado por Zaffaroni para quien “es sano que adentro de un judicial haya debate, tensiones”.

Volviendo sobre el control de constitucionalidad, que “para lo único que sirve es para una anarquía total”, el conocido penalista sugirió que  lo otro que quizás los jueces no entendieron es que “a uno le gustaría que las cosas fuesen de determinada manera, pero si está en función de juez, no puede hacer siempre las cosas como a el le gustan”. “Porque como juez tengo que tener la suficiente formación jurídica para darme cuenta de las consecuencias generales que pueden tener sobre la sociedad”

Para graficar, citó otro ejemplo de pura actualidad: “quizás alguno de ustedes me haya dicho de todo: cuando a (Luis) Patti lo eligieron Diputado Nacional y no lo querían dejar jurar, yo firmé en contra, porque ya estaba electo, lo tendrían que haber inhabilitado antes”, recordó. Luego subrayó: “Imagínense si quisieran impedir que Cristina Fernández llegue al Senado de la Nación, y dijeran ‘este es el argumento de Zaffaroni’”. “Hay cosas que me puede gustar hacer pero no debo hacer”, concluyó

Al referirse a la “anarquía” de lo que es el sistema judicial Argentina, Zaffaroni recordó que la Corte de los Estados Unidos fija una decisión y en todos los casos se debe aplicar (Stare decisis), pero “acá no, entonces cualquier juez puede decir lo que le da la gana”. La Corte dice que algo es inconstitucional pero sólo para el caso. ¿Entonces, en el próximo caso se sabe que va a pasar? Y depende que estén los mismos, pero si se murió uno, otro, no se lo que va a pasar. “¿Para qué se cita jurisprudencia de la Corte si con un muerto o un renunciante se cambia? Eso no es seguridad jurídica”, resumió.

También hubo crítica para la doctrina de la “arbitrariedad” fijada por la Corte, al resaltar que el Máximo Tribunal “tiene un sello que en el 95% de los casos se queda con el dinero que pagan para el recurso extraordinario y dice ‘no me interesa’, y no le interesan cosas como que no esta legislado el máximo de la pena privativa de la libertad. Y en otra materia juzga contratos, derechos reales, sucesiones. Y no hay ninguna ley que la autorice, es una atribución pretoriana”.

En otro momento, le aclaró a la audiencia cómo es “la cocina” de los fallos de la Corte Suprema, más que nada en lo que hace a la resolución de sentencias en materias que no son de conocimiento de los ministros. “En la Máxima Instancia tenemos cinco jueces que firman sentencia de cualquier materia de todo el derecho. Y me pase once años firmando sentencias de cuestiones de las que no tengo la mas pálida idea”, graficó.

Cómo ocurre eso, Zaffaroni lo detalló: “Entonces, quien hace esas sentencias, un equipo. Si se algo de la materia la corrijo, pero si no se nada, delego en mi equipo que hace los proyectos, que esta integrado por secretarios. En consecuencia, en la práctica hay secretarios que revisan sentencias de los Tribunales Superiores de las provincias y de las Cámaras Nacionales y Federales”.  

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