26 de julio de 2017

Edición 4335. ISSN 1667-8487

Próxima Actualizacion:
27 de julio de 2017

"Lava Jato" hecho en Argentina

El juez federal brasileño del renombrado caso de megacorrupción, Sergio Moro, brindó una conferencua sobre el uso de herramientas jurídicas en la lucha contra la corrupción y destacó la importancia del rastreo financiero y la figura del arrepentido. “No actúan por arrepentimiento, sino que buscan algún tipo de compensación y se torna necesario ofrecerles y concederles beneficios legales”, señaló.

Juez Sergio Moro
Juez Sergio Moro
Rita Lucca

Por: Rita Lucca


La causa denominada “Lava Jato” destapó un enorme entramado de delitos transnacionales y se convirtió en el exponente regional en la lucha contra la corrupción. De visita en la Argentina, el juez federal brasilero Sergio Moro, a cargo de la gigantesca causa de sobornos de la empresa Petrobras, afirmó que “el caso sirvió para fortalecer la democracia en Brasil”.

La investigación se inició en 2013, cuando la Policía Federal de Curitiba, capital del estado de Paraná, descubrió una operación de lavado de activos de mediano tamaño que, después de un largo proceso judicial, desató un escándalo de dimensiones mundiales. Moro explicó que el expediente “comenzó como algo pequeño”, pero “derivó en un sistema de corrupción”.

En concreto, el juez manifestó que este tipo de delitos es “practicado de forma secreta” y de allí la “necesidad de recurrir a métodos de investigación modernos, entre ellos, el rastreo financiero”.

“Hubo una amplia investigación que incluyó la obtención de documentación bancaria en plazas financieras del exterior, que se pudo lograr a través de la cooperación jurídica internacional”, dijo durante la conferencia “Herramientas para la lucha anticorrupción”, organizada por el ministro de Justicia, Germán Garavano, y la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso. 

También resaltó la importancia de la figura del “colaborador eficaz” dado que “es difícil tener testigos, por ello pueden servir como colaboradores los propios delincuentes”, pero advirtió que “no actúan por arrepentimiento, sino que buscan algún tipo de compensación y, en consecuencia, se torna necesario ofrecerles y concederles beneficios legales”.

El magistrado, además, recalcó la trascendencia de la “publicidad y transparencia” en este tipo de investigaciones, a los fines de que la sociedad “pueda controlar y conocer lo que está sucediendo dentro del proceso”, y añadió: “La opinión pública funcionó como una protección contra cualquier acción de interferencia a la buena marcha del caso”.

“Estos hechos están saliendo a la superficie y están recibiendo una respuesta institucional adecuada porque Brasil dio pasos serios e importantes para enfrentar la corrupción sistémica”.

Y agregó: "La actuación del Poder Judicial, para dar una respuesta institucional a ese delito, es una condición necesaria, pero no es una condición suficiente, ya que es necesario que el Poder Legislativo, el Gobierno, el sector privado y la sociedad civil acompañen esa transformación".

Ante la pregunta sobre las posibles presiones que pueden recibir los magistrados durante las investigaciones, Moro respondió que “la seguridad y tranquilidad" se centra en "actuar correctamente, es decir juzgar de acuerdo con la ley y las pruebas suministradas”.

El juez no quiso referirse a un hecho puntual del país, pero sí despertó su interés la causa penal contra el ex secretario de Obras Públicas, José López. “Me llamó mucho la atención el caso del funcionario que tiraba el dinero en un convento”, bromeó.

A su vez, el magistrado lanzó una frase de sumo interés para la Casa Rosada: "La corrupción sistémica afecta la productividad de la economía, genera costos adicionales, ahuyenta a los inversores", expresó y aseguró que "enfrentar la corrupción sistémica nos va a traer ganancias económicas y beneficios a la calidad de la democracia".

Al término de la conferencia brindada en la Universidad Católica Argentina (UCA), el juez Sergio Moro asistió a un encuentro de "bienvenida" organizado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, donde el magistrado y los ministros intercambiaron experiencias.

También participaron del acto camaristas y jueces federales con competencia en lo penal de todo el país. Pero la gran ausente fue María Servini de Cubría, quien se encuentra en el centro de la escena tras denunciar "presiones" del presidente del Máximo Tribunal, Ricardo Lorenzetti.

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