17 de febrero de 2017

Edición 4236. ISSN 1667-8487

Próxima Actualizacion:
20 de febrero de 2017

Gregorio Corach. Presidente de la Cámara del Trabajo.

"La situación del fuero del Trabajo sigue siendo problemática"

Gregorio corach
Dju
Matías Werner

Por: Matías Werner


El titular de la Cámara del Trabajo, fuero que está en el foco de la tormenta debido al colapso en el que se encuentra, le grafica a Diario Judicial cómo es el día a día de la crisis, que incluye falta de personal, de insumos y problemas edilicios. “Parecen juzgados de Costa Pobre”  se burló Corach, quien pese a todas las dificultades se muestra optimista, destacando el apoyo que tuvo por parte del Consejo de la Magistratura de la Nación.

La Corte Suprema dispuso la intervención del fuero Laboral y le ordenó una serie de medidas al Consejo de la Magistratura al respecto. Desde el Consejo también se han reunido en varias ocasiones con la presidencia de la Cámara. ¿Cómo es la actualidad del fuero en ese contexto?

Sigue siendo problemática, primero tenemos una carencia de jueces naturales. Tenemos 30 Juzgados vacantes sobre un total de 80 de Primera Instancia. Por lo cual con las subrogancias no se alcanza a cumplir con la función completa de un Juzgado, y tenemos seis vacantes en la Cámara, que equivalen a dos Salas completas, lo que es un gran inconveniente para cumplir con nuestras funciones. Y después venimos arrastrando una suerte de crisis “endémica” de la Justicia del Trabajo en materia de personal, edilicia, y hasta de cierta crisis cíclica que viene con determinado “aluvión” de juicios. Como en algún momento fueron los juicios contra el Estado, en este momento son los juicios de la Ley 26.773, que casi son el 60/70 por ciento de los expedientes iniciados mensualmente. La realidad es que el monto con el cual se sobrecarga el trabajo. Solicité para esta entrevista un informe sobre la totalidad de demandas iniciadas en los últimos años. En 2011 se iniciaron 58.052 demandas mientras que en 2015 fueron 83.191, en lo que vamos de 2016, ya se llevan sorteadas 48.846 demandas. Es agobiante. Realmente este fuero funciona porque tenemos empleados y funcionarios que tienen la camiseta del fuero, porque es muy difícil. Este año afortunadamente tuvimos mucho apoyo por parte del Consejo de la Magistratura. Ahora estamos tratando de solucionar el problema del archivo, es decir, tener un archivo sólo para el fuero del Trabajo, porque no puede ser que los pasillos de los Juzgados estén llenos de expedientes, con el peligro consiguiente que tienen en caso de incendio. Este año me tocó la presidencia de la Cámara, lo he sido en otra oportunidad, pero nunca ha sido tan duro como este año. Yo tengo un estilo, si a mí no me dan una entrevista que la pido oralmente, empiezo a presentar oficios, y así nos dieron los 98 cargos que nos debían. Esos cargos nos los están debiendo desde hace diez años. Pero eso igualmente no soluciona el problema, porque hay vicios de origen ya. Por ejemplo, siempre me río cuando digo que los edificios que nos dan tienen “la maldición de la Justicia del Trabajo”: nos dan edificios para que concurran 600 personas por día y concurren 6.000, por lo cual en muy poco tiempo están destrozados. Edificios lindísimos pero en los que están gastados los peldaños de las escaleras. Si me preguntan qué se puede hacer, yo diría que hay que hacer es tener un sistema más ordenado de edificios. Son muy buenas las plantas que tenemos en el nuevo edificio de la calle Paraná, pero no sé cuánto nos van a durar. Es una crisis que nos tiene preocupados.

¿Y con respecto a la falta de empleados?

Tenemos un sistema de cobertura de cargos que quedan temporariamente vacantes que no es bueno, porque estamos siempre en falta. Todas las mañanas me junto con el Secretario General de la Cámara y voy tapando agujeros. Llenamos vacantes para un Juzgado sacándole el personal a otro, no es que tenemos empleados que “sobren” de un Juzgado. Es algo muy desgastante, que implica una movilidad del personal que no es buena, una precariedad que tampoco es buena. De todas maneras, me encontré con un “freezer” entre la presentación de las demandas y su envío a los Juzgados, que  era que había cerca de 10.000 expedientes que tardaban meses en llegar. En este momento hemos bajado la cantidad de expedientes a 7.000 y para la feria judicial implementamos un sistema en el que pasaremos a pocos expedientes, salvo que ocurra algún desfasaje. Tengo 27 años de juez y 25 de camarista, y este es un año muy difícil.

Y a eso se suma la incorporación de un sistema digital que también le generó problemas al fuero…

Creo que el sistema electrónico es una buena idea. Los sistemas son perfectibles y necesitan de un tiempo de aclimatación, evidentemente más en nuestro fuero, que tiene un régimen procesal procesal. Hay que agregar que hubo un importante factor de resistencia al cambio, porque el anterior sistema funcionaba, después de muchísimos años. Con este tenemos la ventaja de que nos conecta con los otros fueros Nacionales y Federales del país, compartiendo el mismo sistema. Es algo que se está tratando superar, hubo varias demoras en solucionar problemas, pero no de manera malintencionada, sino porque se trató de problemas nuevos, que había que estudiarlos. Pero poco a poco se han logrado sortear. Hay otros problemas más allá de ese. Por ejemplo tenemos una importante falta de insumos: las impresionas funcionan porque los jueces ponen dinero de su bolsillo y compran tonners. Muchas veces no tenemos tonner para imprimir sentencias. Hay Juzgados que no tienen impresiones ya. Me acuerdo el programa de (Alberto) Olmedo y parecen juzgados de Costa Pobre. El Consejo y la Corte han ayudado, pero no sé dónde se traban las cosas. Se piden tonners y se tardan dos meses, y los jueces tienen que imprimir sentencias hoy. Y esas situaciones van alejando a los magistrados de sus funciones, porque lo que tienen que pensar y resolver casos. La gente tiene un reclamo, se le tiene que dar respuesta en un tiempo adecuado, una respuesta que derive de un estudio del caso. Pese a todo esto, tengo esperanza de que esta situación mejore, tenemos contacto y mucho diálogo, fluido y respetuoso, con el Poder Ejecutivo, un contacto muy bueno con el Consejo de la Magistratura. La Corte, que no se ha ocupado mucho de nosotros en otro momento, ahora por lo menos nos escucha, nos dio los 98 cargos. Tenemos que solucionar a la brevedad la falta de jueces, la carencia de empelados, y creo que este es un fuero que es castigado, porque otros fueros no tienen tantos problemas como el fuero del Trabajo, que tiene una litigiosidad terrible, siendo un fuero muy exigido, ya que trabajamos con las necesidades de la gente, a la que hay que darle una respuesta en un tiempo adecuado. Un trabajador quiere saber si va a cobrar, si no va cobrar, si lo van a  reincorporar o no. El empleado quiere saber si va a pagar, cuánto tiene que pagar. Son temas cruciales.

Además, parece que con la sanción de nuevas leyes para “alivianar” lo que se llama “industria del juicio” y evitar que los trabajadores concurran a la Justicia y obtengan solución a sus reclamos de forma previa, no tienen ese efecto, ya que se multiplican los juicios.

Es que no hay un régimen especial que pueda resistir la falta de confianza, y la gente no tiene confianza. No tenía confianza en las Comisiones Médicas con la anterior Ley, por ejemplo. Entonces, si se busca discutir un nuevo régimen de Riesgos de Trabajo, lo básico es restaurar la confianza de la gente en el sistema. Cuando habló de Riesgos de Trabajo siempre hago referencia a la Ley 9688, que para mí era una ley magnífica, hasta que entró a “distraerse” en diversas pautas, como la falta de actualización de las indemnizaciones. Luego entró el reclamo con fundamento en la Ley Civil, que terminó en los reclamos por el artículo 1113 del derogado Código Civil. Pero fundamentalmente creo, pese a que muchos jueces preferirían que cambie de competencia, que los Riesgos del Trabajo no es un avatar de la Seguridad Social, sino que pertenece al Derecho del Trabajo. Será más trabajo para nosotros pero es así.

¿Qué opina del proyecto de traspaso de la Justicia Nacional a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires?

Teóricamente el fuero del Trabajo sería el primero en traspasar. Desde la Cámara hemos hablado con el Ministro de Justicia (Germán Garavano), a quien le hemos expresado nuestro punto de vista. La cámara, como principio, está contra el traspaso. No creemos que el traspaso le aporte al vecino de la Ciudad ninguna ventaja. También es cierto que en la actualidad tampoco se le aporta una ventaja. Aun estamos en plena discusión sobre el tema, lo que me parece muy razonable para una República: poder hablar, exponer puntos de vista, disentir respetuosamente como miembros de Poderes diferentes que conforman el Estado Nacional.

Hace poco salió un fallo de la Corte Suprema que puso un límite temporal a la actualización de indemnizaciones por aplicación del índice RIPTE. ¿Qué opina al respecto?

Creo que hay que ser muy cuidadosos de la importancia económica de los fallos que sacamos. Una vez un viejo juez del Trabajo me dijo “yo no tendría que aplicar la misma ley a una fábrica como Ford que a un taller de barrio”, ese es el conflicto básico al que a veces nos vemos enfrentado los jueces del Trabajo. Entiendo que a veces, si se aplica la misma ley, se le soluciona la vida a uno pero el taller de la esquina del barrio cierra y se queda sin diez empleados. Es cierto que se está haciendo Justicia con ese empleado, pero siempre hay que tener en cuenta esta pauta. Es la misma discusión que tuvimos al momento de dictar la Acordada 2601 que aplicó una nueva tasa de interés. Por un lado es cierto que el crédito del trabajador se va devaluando muchísimo, y por otro lado, si se aplica  un interés muy superior se está condenado a un grupo de pymes, que son las máximas generadoras de empleo, a un futuro difícil. Considero que hay que ser prudente en cuanto al contenido económico de nuestras sentencias.

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